Debates sobre la juventud, la pobreza y el rol social de la policía como promotora del delito

23 mayo, 2017

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Especiales
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 La mesa de apoyo a la causa Miguel  Reyes organizó una semana de talleres en consonancia con el Día Nacional Contra la Violencia Institucional. Los vecinos de diferentes barrios denunciaron el accionar abusivo de la policía y pidieron justicia por los jóvenes que mueren en casos de gatillo fácil.

“En los barrios se convirtió en una práctica recurrente de la policía extorsionar a los jóvenes para que les consigan celulares con determinadas características. Entonces, si decimos que la policía no solo que no cumple su tarea, sino que además es promotora del delito, ¿cómo hacemos para salir de esta trampa?”. Así concluyó la abogada Florencia Vallino su exposición en la mesa panel Criminalización de la juventud: estado policial y gatillo fácil.

El pasado lunes 8 de mayo fue el Día Nacional contra la Violencia Institucional. Militantes de organizaciones políticas y sociales, abogados, comunicadores y periodistas que integran la Mesa de Justicia por Reyes organizaron talleres en diferentes barrios de la capital para debatir con los vecinos sobre una problemática que afecta a los sectores sociales más vulnerables.

La Mesa Justicia por Reyes se conformó en febrero de este año, dos semanas después de la muerte de Miguel Reyes Pérez, quien recibió un disparo por parte de un oficial de Patrulla Motorizada en 24 de diciembre del año pasado. Su objetivo es acompañar a la familia de Miguel y sus abogados en el desarrollo de la investigación del caso y llevar a juicio oral y público a los policías implicados en el asesinato de Miguel.

Los talleres organizados por la mesa se dieron en los barrios 11 de Enero, San Cayetano (el barrio donde vive la familia de Reyes Pérez) y en Villa Amalia. Tres barrios con características diferentes, pero atravesados todos por el flagelo de las adicciones y la violencia policial. Los encuentros tuvieron una modalidad taller. La actividad propuesta en cada encuentro consistió en mostrarles a los vecinos cartulinas con imágenes que representaban a la policía actuando en situaciones específicas. Los vecinos tenían que elegir las imágenes que reflejaran el accionar de la policía con los jóvenes en sus barrios. La actividad fue el disparador para poner en la mesa el debate sobre la violencia institucional. En los talles surgieron muchos interrogantes: ¿qué es la policía?, ¿para qué sirve?, ¿cuál es la función de la policía?, ¿cuáles son los derechos de los vecinos que están siendo vulnerados por el accionar abusivo de la policía?, ¿por qué se asocia a la juventud y la pobreza con el delito?

Desde la Mesa de Justicia por Reyes afirmaron que el balance de las jornadas fue altamente positivo. Los vecinos no sólo respondieron en lo que refiere a la asistencia a los lugares donde se dieron los encuentros, sino que también respondieron en cuanto a la dinámica de los talleres; se mostraron predispuestos a participar de la actividad y a contar sus experiencias en relación al accionar de la policía en sus barrios.

La semana de lucha contra la violencia institucional concluyó el miércoles 17 con la mesa panel Criminalización de la juventud: estado policial y gatillo fácil. El encuentro tuvo lugar en el Aula Belgrano de la Facultad de Derecho y tuvo una concurrencia que llenó butacas. En la mesa disertaron Florencia Vallino, Ana Reales, Isabel de La Cruz, Soledad Deza Y Tatiana (su nombre completo no puede divulgarse por políticas de anonimato de la organización La Poderosa).

Ana Reales, mamá de Miguel Reyes, fue la encargada de abrir la mesa. Con palabras cargadas de dolor, contó cómo fue aquella tarde del 24 de diciembre de 2016 en la que dos agentes de la Patrulla Motorizada le dispararon a su hijo en la cabeza. Durante su alocución, Reales recordó a Miguel como un muchacho cariñoso, lleno de amor. Contó como era antes de consumir paco y como la droga le cambió para siempre la vida. Además, denunció las formas de extorsión que utiliza la policía en su barrio para recaudar dinero de forma ilegal y el constante hostigamiento que sufren los jóvenes adictos en San Cayetano.  “Quiero que se haga justicia, porque esos policías me habían dicho antes que me iban a entregar a mi hijo en un cajón, y han cumplido”, concluyó entre lágrimas.

Vallino es abogada y coordinadora del área de niñez en la ONG Andhes, que solicitó ser querellante en la causa que investiga el asesinato de Miguel Reyes. En su exposición, la abogada explicó el curso y el estado de la causa desde el día que murió Miguel hasta la actualidad.  Además, Vallino explicó cuáles y como son los mecanismos extorsivos que usa la policía en los barrios para obligar a los jóvenes a robar celulares bajo la amenaza de “empapelarlos”, es decir, llevarlos a la comisaría y abrirles un expediente por contravención. El final de la exposición de Vallino fue contundente y dejó una pregunta para el público: “si decimos entonces que la policía no solo no combate el delito, sino que además es promotora y generadora del delito, ¿cómo hacemos para salir de esta trampa?”.

Cuando tomó la palabra, Isabel de la Cruz recordó los cinco meses de que se cumplieron de la muerte de Marianella Triunfetti y Natalia Ariñez, militantes de HIJOS que la acompañaron en su lucha por justicia y que perdieron la vida en un accidente de tránsito en diciembre de 2016. Isabel es cuñada de Ismael Lucena, un joven asesinado por la policía en Las Talitas en noviembre de 2011. Fue además la protagonista de un juicio histórico en la provincia que finalizó en julio del año pasado, donde se juzgó y condenó a cinco policías implicados en el asesinato y en el encubrimiento del asesinado de Ismael Lucena.

Más tarde fue el turno de Soledad Deza, abogada de Belén, una joven que estuvo presa más de dos años de forma ilegal por haber sufrido un aborto espontáneo en la Maternidad y que finalmente obtuvo la libertad definitiva en el mes de marzo. Deza se abocó a enmarcar el caso Belén como un caso de violencia institucional perpetrado por el estado con la complicidad del poder judicial, que condenó a la joven con un expediente viciado de irregularidades.

El final de la mesa panel estuvo a cargo de Tatiana, militante de la organización La Poderosa de Zavaleta, Ciudad de Buenos Aires. Tatiana contó cómo funciona lo que ellos denominaron “el control popular de las fuerzas de seguridad”. Esta iniciativa consiste en una comisión de vecinos de las asambleas barriales que recorren diariamente los barrios para controlar que los policías estén identificados y evitar las prácticas abusivas, como la extorsión a los jóvenes para obligarlos a robar o las requisas donde decomisan a los vecinos dinero o cualquier objeto que tenga algo de valor.  Este sistema de control barrial, explicó Tatiana, tiene mucho éxito en Capital Federal, donde en los barrios hay fuerte presencia policías y de otras fuerzas del estado, como Gendarmería y Policía Federal.

La jornada finalizó con un intercambio de ideas entre el público y las disertantes. Se puso sobre la mesa el debate sobre el rol de la policía en la sociedad y desde el público se planteó la necesidad de modificar el paradigma de educación en la Facultad de Derecho y de formar profesionales con un fuerte perfil humanitario y social.

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