Argentina fue condenada en tribunales internacionales por violar derechos de comunidades wichí de Salta

3 abril, 2020

Commentario

Destacada Territorial

La Corte Interamericana de Derechos Humanos dictaminó que el Estado argentino violó los derechos a la identidad cultural, a la propiedad comunitaria, al medio ambiente sano, a la alimentación y al agua en Santa Victoria Este, Salta.

Por Fernando Bustamente, especial para APA!


Los golpes de hacha suenan con eco en el monte chaqueño. Cerca del árbol elegido, un hombre y su hijo de 13 años hacen una fogata. Son wichí. Van sacando palos del fuego, los apagan y los apoyan, humeantes, en la boca de la colmena silvestre alojada en el hueco interno de un árbol. Las abejas se aturden, y el padre y el hijo se entusiasman con la miel que están por cosechar.
El pueblo Wichí es un pueblo cazador, recolector y pescador, que necesita grandes extensiones de territorio para subsistir. Su forma de vida tradicional es muy vulnerable ante el empobrecimiento del medioambiente. Los 9 niños y niñas muertos en poco más de 60 días de 2020 son el punto más alto de este ataque a su forma de vida.
El reclamo de la Asociación de Comunidades Lhaka Honhat (Nuestra Tierra) fue formalizado en 1991 y reúne comunidades de los pueblos Wichí (Mataco), Iyjwaja (Chorote), Komlek (Toba), Niwackle (Chulupí) y Tapy’y (Tapiete). Luego de 29 años de marchas y contramarchas, medidas en distintos sentidos de los sucesivos gobiernos de la Provincia de Salta, la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó a Argentina a demarcar y otorgar un título único a nombre de las 132 comunidades involucradas, garantizar acceso a agua sana, recuperar recursos forestales, posibilitar acceso a “alimentación nutricional y culturalmente adecuada”, entre otros.
Un disparo de carabina sonó a 80 metros. “Andate de acá, mataco de mierda, esta tierra es mía, si te vuelvo a ver, te cago a tiros”. El padre habla en wichí urgente a su hijo, que corre por donde vinieron. El padre recoge su hacha, su machete y su yica. No tiene más remedio que irse y dejar los panales que hubieran alegrado a la familia. Mastica la injusticia, piensa que la miel – y la tierra – no es de nadie, es para que la aproveche el que la encuentre.
En Santa Victoria Este, departamento Rivadavia, Salta, el empobrecimiento de los recursos del monte tiene que ver con la ocupación y el ganado de la población criolla, que llegó a principios del siglo XX. El sentido de propiedad privada de la tierra es ajeno a las culturas indígenas de esta zona, donde varias comunidades pueden utilizar los mismos sitios de aprovechamiento de cada recurso. El ganado criollo destruye los cultivos de los wichí y diezma los pastizales de los que se alimentan los animales silvestres que cazan los wichí.
Entre las reparaciones que impone la Corte IDH al Estado argentino incluye que en tres años se remueva “los alambrados y el ganado de pobladores criollos y concrete el traslado de la población criolla fuera de ese territorio, (…) evitando desalojos compulsivos”.
Por primera vez en un caso contencioso, la Corte analizó los derechos a un medio ambiente sano, a la alimentación adecuada, al agua y a la identidad cultural en forma autónoma a partir del artículo 26 de la Convención Americana.
La condena de la Corte IDH por ejercer trato colonial con el territorio y los derechos de las comunidades de Santa Victoria Este, Salta, se conoció el 2 de abril, el día en que Argentina reclama la ocupación colonial de las Islas Malvinas. La causa Malvinas es inobjetable para la sociedad argentina. Los derechos de las comunidades indígenas en el país, no, y deben acudir a la Justicia.

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