César Soto y un amigo serían investigados por el homicidio de Paulina Lebbos

9 marzo, 2018

Commentario

Derechos Humanos

Jorge Jiménez, amigo de César Soto y padrino de la hija de Paulina Lebbos, fue detenido en plena audiencia por falso testimonio y sería investigado como partícipe del homicidio de la joven. Una de las hermanas Lebbos dijo tener conocimiento de episodios de violencia física de Soto hacia Paulina. 

“Hay cosas que no recuerdo. No es que no las quiera decir, realmente no las recuerdo”, repitió, una y otra vez, Cesar Soto durante la mañana del lunes. Desde su lugar, Alberto Lebbos movía su cabeza de lado a lado, haciendo un gesto de desconfianza mientras anotaba pasajes de su declaración en una hoja oficio.

Con el correr de los minutos, la declaración se torno casi insostenible debido a las incontables contradicciones en las que incurrió, de acuerdo a lo que le señalaron desde el Ministerio Publico Fiscal y las defensas de los imputados. Emilio Mrad, abogado querellante, le tuvo que llamar la atención: “trate de hacer memoria porque ya son muchos los ‘no me acuerdo’”, lo desafío.

En su testimonio, Soto relató la tensa relación que mantenía con la familia de Paulina, lo que describió  como “un acto de discriminación hacia mi persona”. Si bien confesó que no reconoció a la hija de ambos hasta el momento del hallazgo del cuerpo sin vida de Paulina,  aseguró que los fines de semana pasaba el tiempo en su casa con Paulina y la niña, a la que veía poco por decisión de la familia de la joven. Por otro lado, admitió ser fanático de Atlético Tucumán, aunque negó tener vínculos con la barra brava.

Uno de los puntos neurálgicos de su declaración, y sobre el cual fue indagado repetidamente, fue sobre lo que sucedió entre el mediodía del sábado 25 de febrero de 2006 y la madrugada del domingo 26. Soto aseguró que no estuvo con Paulina aquel día: “el sábado 25 ella rindió una materia en la facultad. Después de rendir me llamó por teléfono y me dijo que a la noche iba a salir a bailar con unas compañeras”. Luego, y siguiendo la versión de Soto, Paulina iba a pasar a buscarlo alrededor de las 7 de la mañana del domingo en el bar donde Soto trabajaba de mozo. Rápido, el Fiscal Diego López Ávila pidió la palabra al tribunal y le marco una contradicción respecto a su primera declaración, días después del hallazgo del cuerpo sin vida de Paulina. En esa declaración, Soto había afirmado que aquel sábado 25 de febrero él y Paulina habían almorzado juntos. Ante la contradicción marcada por el Fiscal, al ex novio de Paulina se le agotaron las respuestas. No sabía Soto que unas horas después, durante la tarde del martes, una pareja de amigos suyos, también testigos en esta causa, confirmarían aquel encuentro.

Tampoco pudo Soto explicar desde qué celular intercambió llamadas con Paulina días antes de su desaparición, luego de que afirmara frente al tribunal que antes del 6 de enero del 2006 había vendido su teléfono celular y nunca más volvió a usar el chip.

“Desde que estoy involucrado en esta causa no puedo conseguir un empleo formal. Esta causa me condenó socialmente.” dijo Cesar Soto a las 11:15 del martes. Así finalizo su testimonio. Gustavo Morales, abogado defensor del imputado Eduardo Di Lella, pidió la palabra y solicito ante el tribunal que el ex novio  de Paulina Lebbos sea investigado por el presunto delito de falso testimonio y que fuera inmediatamente detenido. A su pedido se sumaron los defensores Cergio Morfil, Humberto Posse y Juan Santamarina.  Emilio Mrad, abogado querellante, considero inoportuno el pedido de los abogados defensores.

Más tarde fue el turno de Vanesa Arroyo y Roberto Díaz, una pareja de amigos de César Soto, quienes viven en el mismo monoblock donde vivía Soto en 2006, en calle Estado Unidos 1200. Arroyo confirmó que el sábado 25 Paulina, después de rendir, fue a su departamento acompañada de Soto, almorzaron los cuatro y que se quedaron hasta las 15.   “Antes de irse, arreglamos con Paulina en juntarnos esa noche tipo 22 en mi departamento a tomar y jugar a las cartas. César Soto se iba a sumar a la reunión cerca de las 7 de la mañana, cuando saliera de su trabajo”, dijo Arroyo. Esta versión se contrapone con el testimonio de Soto, quien había afirmado que Paulina lo pasaría a buscar a su trabajo cerca de las 6 y desde allí irían los dos al departamento de Vanesa Arroyo y Roberto Díaz.

 El primer detenido

La audiencia del miércoles tuvo como protagonista a Jorge Jiménez, amigo de César y Paulina y padrino de la hija de ambos. Su relato parecía ordenado y distendido, hasta que el Fiscal de Cámara, Carlos Saltor, comenzó a preguntar sobre la relación que tenía con Paulina. “¿A usted le gustaba Paulina?”, fue la pregunta que desencadenó una larga serie de tropiezos en el testimonio de Jiménez. Luego de varios segundos de silencio, Jiménez apenas alcanzó a pronunciar en voz baja un tímido “no”.  Percatado de que tal vez había tocado el punto clave, Saltor descargó sobre Jiménez una batería de preguntas: “¿le resultaba atractiva Paulina?, ¿usted tenía celos con ella?, ¿le molestaba que Paulina bailara de forma provocativa cuando salían?, ¿alguna vez acosó usted a Paulina?

“Ella se vestía con polleritas y puperas”, “si, era una chica atractiva”, “nunca la acosé, nunca que yo me acuerde”, fueron algunas de las repuestas titubeantes de Jiménez. Más tarde, Saltor expuso una sábana de llamadas donde se registra que Jiménez había llamado al celular de Paulina cuatro veces en un lapso temporal de cinco minutos, la noche del sábado 25 de febrero de 2006. Esas llamadas se realizaron, según el informe, desde el celular del padre de Jiménez.

Otra de las fuertes contradicciones de Jiménez fue, justamente, sobre lo que hizo aquella noche del 25 de febrero, cuando Paulina fue al abasto con sus amigos. Jiménez, compañero de trabajo de Soto, dijo que había pedido permiso en el bar para faltar aquella noche y poder asistir a una fiesta en Burruyacú. Sin embargo, César Soto, en su declaración, dijo que la madrugada del 26 de febrero él y Jiménez trabajaron juntos y volvieron a su departamento después de cerrar el bar donde trabajaban.

Al finalizar su declaración, el Fiscal Carlos Saltor solicitó al tribunal que se abra una investigación por el presunto delito de falso testimonio y que Jiménez fuera detenido y trasladado a la alcaldía. Las defensas de los imputados se sumaron en unanimidad al pedido del Fiscal. Gustavo Morales, en cambio, fue por más: solicitó que César Soto y Jorge Jiménez sean investigados como partícipes necesarios de la desaparición y muerte de Paulina Lebbos en carácter de coautores y que Jiménez fuera detenido por falso testimonio.

Al regreso del cuarto intermedio el presidente del tribunal, Dante Ibañez, informó que hacían lugar al pedido de la fiscalía y ordenó la detención de Jorge Jiménez por el presunto delito de falso testimonio. “No sé por qué me detienen,  yo fui a una fiesta en Burruyacú esa noche”, alcanzó a decir Jiménez cuando lo trasladaban esposado a la alcaldía del Palacio de Justicia.

 Un video y una mochila

En la jornada del día jueves, y tras finalizar la ronda de testimonios de los amigos de César Soto, las hermanas de Paulina Lebbos prestaron declaración frente al tribunal. Durante la mañana fue el turno de María Sofía, mientras que por la tarde hizo lo propio Marisa Juliana. Debido a la importancia de estos testimonios, el tribunal decidió no realizar el cuarto intermedio al mediodía, como viene sucediendo desde el inicio del juicio, y tomarles declaración en jornada completa.

Durante la declaración de María Sofía, el Fiscal Carlos Saltor le mostró a la testigo una imagen de una mochila y le pidió que reconociera si se trataba de la que había llevado Paulina al departamento de Virginia Mercado  aquella noche del 25 de febrero de 2006. La imagen corresponde a una captura de un informe en video del noticiero de Canal 8, donde se ve a César Soto cargando la mochila el día que hallaron el cuerpo sin vida de Paulina. En un primer momento María Sofía aseguró que era la mochila de Paulina, aunque más tarde admitió que era una de las mochilas que tenía la joven, pero que no estaba segura si era esa con la que había salido aquella noche.

Durante la tarde, Marisa dio una versión distinta sobre la foto y aseguró que la mochila que cargaba Soto aquel día del hallazgo era suya, no la que Paulina había llevado la noche que desapareció. Según explicó, ella y Paulina habían comprado la misma mochila, con la diferencia que la suya tenía dos correas y la de Paulina una. En el video, Soto lleva la mochila de una sola correa, es decir, la de Paulina, pero aquella noche del 25 de febrero, según dijo Marisa, Paulina había salido con su mochila, la de dos correas, ya que Soto tenía en su poder la de Paulina.

Hasta el momento, la mochila con la que salió Paulina nunca apareció. De acuerdo a lo que declaró en su momento Virginia Mercado, la última persona que la vio con vida, cuando violvieron en remise desde el abasto hacia el edificio donde vivía, ella subió a su departamento y le alcanzó a Paulina su mochila antes de que siguiera viaje hacia el domicilio de César Soto.

Por otra parte, tanto Sofía como Marisa coincidieron en que Soto era un hombre violento y que tenía problemas de adicciones. “Una vez mi sobrina, hija de Paulina y César, me contó que vio como César la empujaba y la tomaba fuerte de los brazos”, recordó María Sofía. Además, confirmó lo que ya se presuponía en base a testimonios anteriores: tanto Jorge Jiménez como su padre, Juan Pedro Jiménez, acosaban a Paulina enviándole mensajes de texto y llamándola para invitarla a salir.

Sobre el pedido de las defensas para que se investigue la participación de Soto en el homicidio de Paulina, el tribunal decidió tomarse un tiempo para decidir si rechazan o hacen lugar al planteo. Si se decide investigar a Soto y Jiménez, estos no podrán ser juzgados en este proceso, sino que se deberá abrir un nuevo juicio.

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