Chocobar, el dirigente indígena asesinado por defender sus tierras

11 octubre, 2017

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Derechos Humanos Tucumán
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Se cumplen 8 años del asesinato del dirigente indígena Javier Chocobar, asesinado un 12 de octubre. Aún no hay fecha para el juicio oral. Son tres acusados: dos ex policías y un hombre que los contrató para intentar apropiarse de tierras indígenas. El conflicto por el territorio, la clave del caso.

12 de octubre de 2009. Tres hombres caminan hacia un terreno de la Comunidad Indígena de Chuschagasta. Adelante va Darío Amín, dueño de tierras en una zona cercana. Reclama otros terrenos que no le pertenecen. Lo acompañan Luis Humberto ‘Niño’ Gómez y José Valdiviezo. Unos cuantos comuneros, alertados de su presencia, llegan hasta el lugar. Se conocen. No es la primera vez que se cruzan. Discuten. Gómez saca un arma y les grita. “Quedáte piola, hermano. A mí no me vas a venir a ‘prepear’. Te estoy hablando por las buenas”; apunta su pistola y dispara varias veces. Hiere a tres comuneros: Delfín Cata, Emilio Mamaní, y Andrés Mamaní (actual Cacique de la Comunidad). Asesina a uno: Javier Chocobar. En el conflicto se cae el celular con el que Amín filma toda la escena.

La prueba se puede ver en youtube y forma parte del expediente judicial que desde hace ocho años está atrapado en las telarañas del sistema penal. Aún no hay fecha para el juicio y los imputados están libres.
Luis Humberto ‘Niño’ Gómez y José Valdiviezo son ex policías. Integraron el Comando Atila, un grupo de tareas ilegal que encabezaba Mario ‘El Malevo’ Ferreyra siendo jefe de la policía. Junto a Amín, están imputados por homicidio calificado en contra de Javier Chocobar y homicidio en grado de tentativa en contra de Andrés y Emilio Mamaní, dos de los heridos en aquella jornada. También se los acusa por portación ilegal de armas.

“Lo que pasó ese día fue por un conflicto de las tierras y unas canteras de lajas en el lugar. Ésta cantera está dentro de territorios de la comunidad y a 150 metros de la casa de Chocobar. Ellos avanzaron en un territorio que no les corresponde”, explicó Andrés Mamaní, cacique de la comunidad de Chuschagasta.

Esa cantera forma parte de las 15 mil hectáreas que Chuschagasta reclama como propias a partir del relevamiento territorial ordenado por la ley 26.160, recientemente prorrogada por el Congreso Nacional. Las tierras también incluyen pasturas para los animales, aguadas, lugares donde se encuentran hierbas medicinales y recursos áridos. “Estamos analizando cómo vamos a seguir trabajando para ver cómo se haría la entrega de los títulos de propiedad”, contó Mamaní.

La Cámara Penal Sala IV, compuesta por los jueces Wendy Kassar, Emilio Páez de la Torre y Rafael Macoritto, es la que tiene el trámite judicial en sus manos. Están todos los pasos procesales cumplidos. La citación a juicio oral se hizo en octubre del 2014. Ahora tienen que llamar a ofrecer pruebas y fijar fecha de debate. Las últimas dilaciones tuvieron que ver con la designación de la defensa pública de uno de los imputados (Valdivieso). Su defensora renunció y no se ponían de acuerdo cual Defensoría era la que tenía que actuar. Mientras tanto, los acusados se encuentran en libertad.

“Para la comunidad indígena los Chuschagasta no son sólo 8 años sin justicia. Son 2920 días de impunidad, 2920 días sin uno de sus dirigentes”, reclamaron desde la Mesa Justicia por Chocobar, compuesta por organizaciones indígenas, de derechos humanos, políticas y culturales.

A esto se suma la sanción que la Cámara Penal Sala IV impuso a Belén Leguizamón, abogada querellante en octubre de 2016. La excusa fue que acompañó a las víctimas en su reclamo por justicia en los diferentes medios de prensa locales y se expresó públicamente en contra del retardo de la justicia en resolver el caso Chocobar.
Cada acción de la justicia tucumana en el caso Chocobar es un ejemplo más del largo proceso de invisibilización y despojo del cual los pueblos originarios fueron víctimas a los largo de la historia, frente a una actitud estatal que desconoce las obligaciones asumidas para su especial protección.

Según declaraciones de la Comunidad Los Chuschagasta lo más significativo de remarcar, “es el ´extraño´ tiempo que sigue demorando el juicio a los asesinos, en una causa que se transformó en una de las resoluciones más largas de la historia Tucumana”.

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