Cruzadas: entre el debate y la construcción colectiva

9 agosto, 2017

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Bajo el nombre “¿Peor es casarse?”, Cruzadas organizó un encuentro entre organizaciones y militantes LGTB para repensar el hito de la ley de matrimonio igualitario, a siete años de su aprobación.

El sábado 5 de agosto a la tarde el orgullo LGTB cubrió las paredes del Espacio Charco. Las anfitrionas, Cruzadas -una organización de mujeres lesbianas y bisexuales-presentaron “¿Peor es casarse?”, un encuentro “feminista y disidente” que constituyó un nuevo evento organizado por sus integrantes, luego de reunirse después de años de inactividad dentro de Cruzadas. El 17 de mayo pasado convocaron, junto a Ni Una Menos, a una jornada de lucha y visibilización por la libertad de Higui, una mujer lesbiana que fue abusada por una patota para “corregir” su homosexualidad y que al defenderse hirió de muerte a uno de sus atacantes. En esta ocasión, el objetivo de la jornada en Charco fue repensar lo que representó la sanción de la ley de matrimonio igualitario para las personas LGTB y lo que significa en la actualidad.

Mientras lxs recién llegadxs eran atraídxs hacia el patio donde se hallaba la feria integrada por emprendimientos autogestionados, lxs demás aseguraban su lugar en el salón para ver cortometrajes, donde se pudo escuchar a la activista histórica por los derechos de las personas trans, Lohana Berkins, hablar sobre la reivindicación de la identidad travesti y la represión institucional sistemática contra la comunidad trans. Referentes locales como Fabian Vera del Barco, Mariana Paterlini y Augusto Moeykens también formaron parte de uno de los documentales, mientras recordaban lo que significó para ellxs la aprobación de la ley de matrimonio igualitario.

Al finalizar la proyección, comenzó un debate respecto al tema. Bruno Bazán, activista LGTB, contó que en 2010, antes de la sanción de la ley, sentía que “estaba en la calle y no tenía derechos”. A partir de su aprobación, “la ley de matrimonio igualitario nos cambió la vida y nos puso un piso de derechos” y agregó: “pero la ley también normaliza. Estoy muy abrumado por todo lo que falta”.

Mahia Moyano, alumna del CeTrans (Centro Educativo Trans de Puertas Abiertas), explicó que “a las personas trans no nos urge casarnos. Tenemos otras urgencias” y puso su foco en la ley de identidad de género al hacer una pregunta clave: “¿qué tanto la celebramos?”. Señaló que las personas trans que acceden al sistema de salud son las que tienen obra social. “Las que no, no existimos para la ley”, y pidió: “nos empecemos a poner la camiseta por la problemática trans”.

La provincia de Salta también estuvo representada en el encuentro, gracias a Arpías, una organización que lucha por los derechos y la visibilización de las lesbianas desde 2012. Noelia y Gabriela, dos de sus integrantes, sostuvieron que la ley de matrimonio igualitario no responde por si sola a la problemática cotidiana de la población LGTB y destacó las reivindicaciones de los pueblos originarios y la necesidad de luchar contra la discriminación clasista que se suma a la marginalización social de las lesbianas.

Por otro lado, Patricio Dezalot, editor de La Cascotiada, recordó los comienzos de su activismo en 2013, cuando junto a Fabricio Jiménez Osorio y Renata Figueroa, entre otrxs, crearon el Colectivo LGTBIQP en lucha. Desde ese año organizaron las marchas del orgullo gay, cuya convocatoria crece cada vez más. Patricio señaló además que al asistir a las actividades de difusión y visibilización que eran organizadas por Cruzadas en la época en la que comenzó el debate sobre la posibilidad de una normativa que legitimara las uniones de personas del mismo sexo, “me empecé a pensar de otra manera”. Sobre la ley, explicó que “ha sido un antes y un después. La experiencia de matrimonio fue muy positiva, nos ha permitido pararnos desde otro lugar”. Fabricio se mostró de acuerdo y dijo: “para mí fue una gran alegría, porque fue un avance”.

Estefi Cajeao, integrante de Cruzadas, cerró el debate contando que el encuentro también era un homenaje para ‘Gatta’ Colombres, periodista e integrante de Cruzadas, quien falleció en mayo de este año. La presencia de la Gatta se sintió durante toda la jornada y era posible encontrarla tanto en las palabras de sus compañeras como en carteles que llevaban una frase suya: “Quiero hacer durar el amor todo lo que sea posible”. Estaba tan presente en el evento que, al terminar los cortos y sin programarlo, empezó a proyectarse una parte de la entrevista que le hizo el medio digital El Tucumano a principios de año y que fue compartida por cientos de usuarios en Facebook.

Estefi leyó partes de una nota que la Gatta escribió para el blog de Cruzadas luego de la sanción de la ley. En ella, señaló que “la ley de matrimonio igualitario fue para la sociedad argentina lo que para las lesbianas fue salir del closet”. Otras opiniones  que fueron publicadas en el blog también fueron destacadas. Para Mili, otra integrante, la ley constituía un paso que permitía, al estar dentro del sistema, destruirlo. La posición de Maite Amaya, activista trans fallecida hace pocos meses, también fue mencionada. Ella sostenía que el matrimonio implicaba la domesticación del deseo, y que por lo tanto, al controlarlo se perdería la libertad. Respecto a las diferencias de estos puntos de vista, Estefi mencionó que en Cruzadas “jamás tuvimos una posición homogénea, incluso en cuanto al matrimonio”.

“Nos volvemos a intersectar y cruzar en este camino militante”

Mientras el volumen de la música subía, la gente empezaba a bailar y las bebidas viajaban de mano en mano, Mariana Paterlini y Estefi Cajeao explicaron a APA! que este encuentro les permitía varias cosas. Una de ellas era volver a activar a Cruzadas, luego de un tiempo en el que cada una de sus integrantes exploró y creció en otros espacios de militancia. Por otro lado, además de ser un homenaje para la Gatta, estar en Charco junto a otrxs militantxs y aliadxs les permitía repensar la agenda LGTB en Tucumán.

Al debatir sobre las consecuencias de la aprobación de la ley de matrimonio igualitario, Estefi sostuvo que, aunque la sanción implicó una “celebración de la conquista de derechos, por otro lado también hay una conciencia crítica de que, en primer lugar, las leyes no cambian a la población ni a las conciencias; eso no ocurre de un día para el otro, solamente sirve como disparador de debates en la cotidianeidad que ayudan a construir nuevas formas de vivir”.

“Tomamos la fecha como excusa para pensar qué había pasado. Y una de las cosas que resaltan en ese sentido es que si bien significó avance, significó avance para una parte de la población, porque asumimos que hay diferencias de clase concretas en nuestro país y también de acceso a la educación y a los lugares de servicio público de la salud que tienen que ver con esas condiciones de clase. Hay estadísticas, números y la realidad es que la urgencia primera es de otra parte de la población, que no es de clase media ni universitaria ni tiene un trabajo en blanco; sus deudas siguen estando pendientes”.

El desafío de la militancia lésbica en Salta

Gabriela, de Arpías, al igual que Estefi también coincidió en lo significativo de la lucha colectiva. “Es importante una red de organizaciones sobre todo por las hermanas lesbianas, el movimiento de lesbianas siempre ha estado invisibilizado dentro del movimiento LGTB. Con compañeras de distintas provincias hemos ido formando redes de lesbianas, de hermanarnos entre nosotras, de mirarnos, conocernos, debatir”. También apuntó hacia la interseccionalidad de la lucha LGTB, recordando el caso de Higui, quien “no es la única que por ser pobre y por ser lesbiana le pasa esto, sino que hay muchas compañeras a las que les pasa en los barrios y en las villas, y no se visibiliza por el miedo”.

Con una sede recién inaugurada en Salta capital, Arpías emprende una nueva etapa en su militancia, que las encuentra realizando sus primeras reuniones en un espacio propio, donde las lesbianas pueden acudir para pedir ayuda y contención. “Ayer se acercaron a contarnos que unas chicas habían sido expulsadas de sus hogares y estuvieron durmiendo en la calle. Una de las chicas trabajaba por 175 pesos al día, seis horas y era acosada por su jefe, y así y todo tenía que seguir porque tenía miedo de perder la única fuente de ingreso. Entonces sabemos que si bien hay ley de matrimonio igualitario y ley de identidad de género, todavía quedan problemas sociales más profundos para resolver, sobre todo en los sectores populares, los sectores más pobres de barrios, de villas, de comunidades indígenas, donde todavía existe un estigma mucho más grande hacia los compañeros gays, lesbianas y trans”, contó Noelia.

Su análisis también alcanzó al poder político, encabezado por el gobernador Juan Manuel Urtubey, quien tiene lazos muy fuertes con la Iglesia Católica. “Tenemos empresarios agrarios como es un Olmedo, que también ha tenido mucha influencia sobre la población salteña con su discurso de que veníamos a destruir la familia, y sobre eso existe un peso muy fuerte y un estigma. (En Salta) todavía existe la represión, donde siguen vigentes los códigos contravencionales que sirven de instrumento de represión para la Policía de la Provincia. Nuestra prioridad es luchar contra esos códigos contravencionales y lograr formar una cooperativa o una actividad autogestionada en la que las propias compañeras lesbianas puedan tener una fuente de ingresos y no caer en el acoso, la discriminación y la prostitución, que también existe dentro de la comunidad lésbica”.

Cruzadas también piensa en lo que viene en los próximos meses. Por delante tienen la próxima marcha del orgullo y también el Encuentro Nacional de Mujeres, que se realizará en octubre en la provincia de Chaco. Mariana Paterlini contó que “estamos pensando en participar de vuelta después de muchos años, buscando un rol específico que ocupar ahí porque no deja de ser una realidad que hace al menos cinco años que estamos fuera de relación. O sea, no porque hayamos cortado los vínculos con otras organizaciones de otras provincias, que no lo hicimos, sino porque durante estos cinco años hemos estado cada una haciendo su propio camino, y ahora que nos volvemos a intersectar y cruzar en este camino militante, pensamos que es muy importante poder compartir una agenda nacional. Así que esperamos que el encuentro de mujeres pueda ser un espacio de conversación, de armado de agenda  y de ver por dónde están las otras provincias también”.

Fotografías: Puny Beltrán.

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