De la performance a la hoguera

10 marzo, 2017

Commentario

Géneros

Más de 10 mil mujeres marcharon en Tucumán para exigir sus derechos el 8 de marzo, Día internacional de la Mujer trabajadora. Entre todas las actividades de esa jornada de lucha, los medios de comunicación destacaron una intervención artística. La Iglesia lanzó un comunicado de repudio y desató una ola de persecución y amenazas contra militantes de Socorro Rosa. El conservadurismo tomó el hecho para invisibilizar los reclamos legítimos que fueron la base de la masiva convocatoria.

“Estamos muy contentas con el paro internacional de mujeres y cómo se expresó en Tucumán. Más de 60 organizaciones logramos unirnos para exigir por nuestros derechos y marchamos juntas más de 10 mil en un hecho histórico para la provincia. Seguimos empoderándonos para conquistar lo que nos corresponde: salarios justos, que no nos maten por ser mujeres, que no nos acosen”, expresaron desde el colectivo Ni Una Menos local.

A pesar de la contundencia de la movilización, la heterogeneidad de actividades artísticas y la presencia de diferentes organizaciones del más amplio espectro, muchos medios de comunicación y la Iglesia Católica lanzaron una feroz campaña para centrar la atención en una performance realizada por la organización Socorro Rosa de Tucumán.  Sobre esta intervención artística, sostuvieron desde dicha organización, que representaba “un aborto al patriarcado, la heterosexualidad obligatoria y a los mandatos de esta sociedad represora”.

Una performance que tuvo como objetivo una denuncia política terminó desatando una ola de persecución inusitada. Los sentimientos legítimos de los creyentes que se sintieron ofendidos, sirvieron para que los fundamentalismos religiosos montaran una feroz cacería que rememora los tiempos de oscurantismo e inquisición que la Iglesia protagonizó pocos siglos atrás. Los objetivos, de fondo, son anular la posibilidad de debatir el derecho al aborto legal, deslegitimar los reclamos políticos y estigmatizar al movimiento de mujeres y al feminismo. Estas acciones de hostigamiento fueron repudiadas por decenas de organizaciones a lo largo de todo el país.

“Reivindicamos la libre de expresión en el arte y censuramos todo tipo de obstrucción de debate vinculados con temas de contenido social que involucra la vida y la salud de las mujeres. Sin debates robustos respetuosos de la Libertad de conciencia no hay democracia posible”, manifestaron desde la Fundación Mujeres por Mujeres y Católicas por el Derecho a Decidir, entre otras organizaciones.

A partir de un comunicado emitido por el Arzobispo de Tucumán, Alfredo Zecca, no “cesaron las amenazas personales y a sus familias, poniendo en riesgo sus trabajos, vida y salud mental. Las persecuciones y acosos se multiplicaron por las redes y grandes medios de comunicación”, denunció una integrante  del Colectivo Ni Una Menos.

El periodista Eduardo Feinmann, denunciado por atosigar y maltratar a compañeras de trabajo, publicó los nombres, apellidos, documentos y lugares de trabajo de las siete militantes de Socorro Rosa. La Revista Contexto compartió la misma información. En los grupos de Whatsapp, se viralizaron los informes de inteligencia y en Facebook llegó a crearse un grupo para difundir los datos personales de las socorristas y llamar al repudio, en particular, contra una de las jovenes.

“Utilizan esta acción para pretender deslegitimar un movimiento de miles de mujeres que comenzó a ponerse de pie y salir a las calles porque nuestros reclamos contra los femicidios y la violencia hacia las mujeres en todas sus manifestaciones cuestiona directamente la responsabilidad que tienen el Estado y la Iglesia Católica”, expresaron desde Pan y Rosas. Agregaron que “esta misma institución (la Iglesia Católica) actúa deliberadamente protegiendo a sus miembros acusados de abuso sexual infantil como también lo hizo con curas cómplices del genocidio, demostrando una vez más el carácter hipócrita que tiene su discurso ‘a favor de la vida’”.

Las integrantes de Socorro Rosa están siendo perseguidas con todo el poder de la Iglesia que se organiza para repudiar esta intervención artística. Refuerzan, así, sus estrategias para anular el debate por el derecho al aborto legal.

No toman en cuenta que la Organización Mundial de la Salud, en un contundente informe donde  analizaron datos de 184 países desde 1990 a 2014, dice que  “en los países en desarrollo, como la Argentina, donde muchos abortos son inseguros, las tasas han permanecido iguales, poniendo de relieve la necesidad urgente de mejorar el acceso a métodos anticonceptivos modernos (píldoras, implantes, dispositivos intrauterinos) para reducir los embarazos no deseados y abortos”. El trabajo también plantea que “las leyes restrictivas sobre el aborto no limitan el número de abortos. De hecho, en los países donde el aborto está fuertemente restringido por la ley y a menudo conduce a que se lleve a cabo en condiciones de riesgo, la incidencia de aborto es tan alta como la incidencia en los países donde es legal”.

El aborto es la principal causa de muerte materna en el país, donde se practican 500.000 abortos ilegales anualmente, que terminan con 80.000 internaciones y 100 mujeres muertas.

VIDEO: https://www.youtube.com/watch?v=Ko2Hlh5NjwI#8M

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=Ko2Hlh5NjwI&w=560&h=315]

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