Donde los gobiernos prometieron un centro para adictos, los vecinos de La Costanera construyeron casillas

6 febrero, 2018

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Territorial
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El terreno está abandonado desde el año pasado. El edificio a medio construir había sido desmantelado y quedó solo la base de cemento. Ahora, una familia ocupó parte del terreno en busca de su espacio para vivir y otras más anunciaron que harán lo mismo. Harán una asamblea comunitaria para definir qué hacer.

Bajo el sol de febrero, un hombre de unos 35 años, cuatro jóvenes y cuatro niños colaboran para terminar una casilla de madera sin baño y con base de ladrillos que construyen en el terreno donde debería estar el edificio del Centro Preventivo Local de Adicciones (Cepla) anunciado por el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, prometido por José Alperovich, Juan Manzur y Osvaldo Jaldo y confirmado por el actual titular de la Sedronar, Roberto Moro, apenas asumió Mauricio Macri. En su lugar, quedó un largo manto de concreto, pastos largos y la esperanza rota de lo que debía ser.
Tamara Trejo tiene 19 años, está en pareja con Marcelo Ledesma de 20 y tienen una hija de 3. Convivían en la casa de su mamá, junto a otras tres familias. Decidieron ocupar un pedazo de ese terreno abandonado, donde los pastizales estaban tan altos que se podían esconder motos robadas, según cuentan. “Juntamos un par de chapas y nos dieron una casilla que no estaba en uso de otros vecinos para poder instalarnos. Queremos simplemente un lugar donde vivir”, dice Tamara. Ella está sin trabajo, Marcelo trabaja con su carro vendiendo en los barrios verduras que compra en el Mercofrut y el único ingreso fijo que tienen es la Asignación Universal por Hijos (AUH).
Mientras cuenta su historia, Evelyn Correa observa y pide la palabra. “Tengo 23 años, somos mi marido y mis dos hijas. Como está el predio y no hay nada, ¿por qué no podemos instalarnos? Necesitamos un lugar donde vivir”, reclama.


Las escucha Ángel Villagrán, carpintero y referente del barrio. Cuando terminan sus relatos, les explica que el terreno era para el Cepla, que van a seguir peleando porque se construya y los invita a una reunión que están organizando junto a técnicos del Programa de Mejoramiento Barrial (Promeba) para analizar estrategias comunitarias. Villagrán es, además, uno de los impulsores de la denuncia en la Justicia Federal contra el Estado Nacional por incumplimiento de los deberes de funcionario público y defraudación. También apunta contra la empresa constructora encargada de la obra, Bocanera y Mirkin SRL.
“Te da bronca, por todo lo que nos han mentido. Pablo Yedlin nos mintió, Beatriz Mirkin nos mintió, Osvaldo Jaldo nos mintió, Roberto Moro nos mintió, la vicepresidenta Gabriela Michetti nos mintió. Todos nos han mentido”, lamenta Villagrán pero advierte: “no se van a olvidar de nosotros, estamos vivos acá en La Costanera todos los vecinos, somos a los que nos prometieron una obra para mejorar el barrio y lo dejaron en nada. Nos han defraudado, nos han mentido”.
Mientras camina, describe el terreno donde debería estar el Cepla. “Esto que ven acá es plata tirada a la basura. Comenzaron, cobró una constructora de la familia de un funcionario, se detuvo la obra, empezaron a saquear, la gente se fue, y todo quedó en nada”, sintetiza.
Frena en la casa de Elsa G., mamá de un joven en situación de adicciones. Elsa cuenta que no almorzaron ese día, recuerda que su madre murió esperando ver mejoras en el barrio pero ‘todo sigue igual’ y dice que aún no pierde las esperanzas. “Sentimos impotencia porque íbamos a tener algo al fin en esta barrio. Una obra que era para ayudar a los chicos. No podemos esperar más. Tengo a mi hijo re mal por el paco. Nos hicieron ilusionar, nos arrebataron el futuro de los chicos, el de los adictos y el de los que todavía no tienen el problema”, dice.
Sentado en una silla de plástico, a la sombra de unos árboles, la escucha su hijo. F.G. Él también quiere hablar. “Somos muchos los que queremos salir, pero no podemos. Voy al comedor de noche para adictos, porque en la casa no tenemos que comer. Me gustaría estar bien, con mis dos hijas y mi mujer”, cuenta.
Todos se encontrarán el jueves en una asamblea comunitaria para debatir conjuntamente las posibles salidas y respuestas a tantas necesidades.

 

El Cepla
La construcción del Centro Preventivo Local de Adicciones había comenzado en julio de 2015 y se paralizó en diciembre de ese año. La obra (presupuestada en $ 12,5 millones), estaba a cargo de la firma ByM SRL. Alcanzó un avance de obra del 43%. Entre cruces del gobierno provincial y nacional para delimitar responsabilidades, se definió quitarle la licitación a ByM SRL y hacer un nuevo llamado. El Cepla de Costanera forma parte de los 210 centros anunciados en 2014 por la ex presidenta Cristina Fernández, como parte del programa Recuperar Inclusión. Sin embargo, del total de centros anunciados se proyectaron 91 y se inauguraron 11, había informado la Sedronar.

El Cepla fue una conquista del grupo Ganas de Vivir, de la lucha histórica de las Madres del Pañuelo Negro y de los vecinos que vienen reclamando políticas públicas que trabajen no sólo sobre la prevención de las adicciones sino también sobre la asistencia en las causas que llevan al consumo. El hambre es una de las necesidades básicas irresueltas, que lleva a muchos jóvenes al empleo de sustancias –como el paco- que quitan momentáneamente el apetito. Abordar la complejidad de la problemática exige generar también espacios de reforzamiento de los vínculos, de juntarse, de encontrarse para buscar una salida colectiva a la situación. Así lo entienden los técnicos que vienen trabajando en el barrio.

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