“¡El 8M paramos!”

7 marzo, 2018

Commentario

Géneros Generos mujeres Trabajadores Tucumán
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“Hija de puta, te vamos a matar”, le gritaron mientras disparaban desde dos camionetas. El lunes por la tare Dalinda Sanchez fue amenazada de muerte por dirigentes de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (Uatre), mientras se encontraba trabajando en la sede del gremio. Desde el 2011 Dalinda se desempeña como Secretaria General de Uatre en Alberdi, electa democráticamente por los trabajadores. Pese a que su mandato culmina en 2019, el Secretario General de UATRE a nivel nacional, Ramón Ayala, quiere desplazarla. Madre de siete hijos, abuela de dos nietos, Dalinda forma parte de una familia que toda su vida se dedicó al trabajo rural. Como dirigente, no sólo se enfrenta a la patronal en lucha por paritarias y mejora salarial. También debe enfrentarse al patriarcado. “Uatre es manejado por hombres machistas”, afirma y agrega que “en cada reunión una tiene que defender constantemente lo que dice frente a los hombres, como si fuera que nosotras no tuviéramos capacidad de hablar”. Dalinda habla de discriminación y maltrato, “hay mucha diferencia en cuanto a los salarios entre las mujeres y los hombres, por el mismo trabajo”.  Por ser mujer, trabajadora, dirigente sindical y luchadora, Dalinda molesta a la burocracia sindical. Por eso este 8 de marzo ella reclamará “que los gremios dejen de ser machistas. Las mujeres tenemos derechos. Además de trabajadoras, también somos madres. Necesitamos que se nos respete. Basta de maltrato, basta de acoso”.

Mercedes es docente. Todas las semanas realiza su habitual recorrido por diferentes escuelas. Es que para poder alcanzar un sueldo que le permita igualar la canasta familiar, debe multiplicar incansables horas de trabajo. Pero Mercedes no solo es docente, también es quien asume la tarea de contener y brindar información a sus alumnas en cada caso de embarazo adolescente con el que se encuentra en las aulas, donde no hay guarderías para dejar a esos niños mientras continúan con su trayectoria escolar. Mercedes es docente en Tucumán, una de las provincias con los índices más altos del país en embarazo adolescente. Por eso, entre tantas reivindicaciones, ella exige que se implemente efectivamente la educación sexual integral.

Ángeles es enfermera del Hospital del Este. Con 12 horas de trabajo por día al cuidado de niños, en medio de turnos rotativos, al lado de una guardia donde son atendidos 200 pacientes por día, pese al desgaste físico y psicológico, necesita otro trabajo, porque el salario nunca alcanza.

En la actualidad las mujeres cobran un 27% menos que los varones y representan el 70% entre la clase trabajadora precarizada. Son las más afectadas por la desocupación con una tasa del 10,2%, mientras que para los varones es del 8,5%. Entre las más jóvenes, en nuestra provincia supera el 20%.

Cristina es jubilada, y aunque afirma que por su edad le cuesta mucho marchar, este 8 de marzo esperará a sus compañeras en la plaza Independencia, para exigir juntas por las reivindicaciones de las mujeres. Entre tantos reclamos, Cristina marchará por la derogación de la reforma previsional que extiende el trabajo femenino por diez años más y significa un recorte a los haberes jubilatorios.

Valeria es trabajadora de prensa, y cuenta que lo que más le afecta es la diferencia laboral y salarial que existe en la profesión, por el mismo trabajo y la misma entrega, en relación a los hombres. “Las mujeres son las primeras en sufrir los despidos”, afirma. Con pauta oficial de por medio, los lineamientos que existen en cada medio también son una presión extra para las trabajadoras. La precarización laboral se recrudece aún más hacia el interior de la provincia, donde las mujeres, en el mejor de los casos, trabajan solamente por la pauta publicitaria, o sueldos que apenas llegan a los dos mil pesos.

Como tantas otras mujeres Valeria también es mamá. Cada día, luego de la jornada laboral, debe regresar a su casa y seguir trabajando en las tareas del hogar y el cuidado de los hijos. Cansada de la invizibilización que todavía existe sobre el trabajo doméstico, para ella esta situación también forma parte de la violencia a la que son sometidas las mujeres.

Las mujeres realizan el 76% del trabajo doméstico no remunerado. Las tareas reproductivas y de cuidado, ineludibles para el funcionamiento de la sociedad, recaen principalmente sobre sus espaldas. Es por esto que, entre sus reivindicaciones, el movimiento de mujeres exige que el trabajo doméstico y reproductivo que realizan de forma gratuita sea reconocido en su aporte como valor económico, reclamando al Estado la sociabilización de las tareas domésticas.

Al igual que ellas, trabajadoras de distintos sectores, consideran que este año el paro tendrá más fuerza, a raíz de los ajustes implementados desde el gobierno nacional y los gobiernos provinciales, medidas que sólo profundizaran aún más la desigualdad económica de género y la feminización de la pobreza. Aunque también saben que deberán enfrentarse a sectores sindicales donde las conducciones burocráticas deciden no apoyar el paro, ni generar ningún otro tipo de acción el próximo 8 de marzo.

Las medidas de fuerza existen, pero casi nunca para esta causa. En algunos sectores el “Día de la Mujer Trabajadora” resulta una fecha decorativa en el almanaque. Las mujeres que trabajan en el Estado reciben flores, bombones o cremas. A las trabajadoras del sector de la salud no se les permite hacer paro, aunque es fácil recordar otras luchas en donde rápidamente se suspendió la atención. En su lugar, ATSA les prepara una fiesta. Las docentes, que conforman el 85% del sector, deben lidiar con las maniobras encubridoras del sector sindical, que resolvió parar este 5 y 6 de marzo por la reapertura de las paritarias, pero que nada hará para luchar por las reivindicaciones de las mujeres el próximo jueves 8. Las trabajadoras saben que año tras año, conforme la organización del movimiento de mujeres crece, el sistema patriarcal endurece su posición.

Organizadas alrededor de una reunión intersindical del espacio Ni Una Menos, las mujeres compartieron las problemáticas que afectan a cada una en su lugar de trabajo, además de las comunes en todos los espacios.  Juntas, debatieron sobre qué forma adquirirá el paro en cada sector y de qué forma movilizarán y llamarán a movilizar a las compañeras el próximo jueves 8 de marzo.

Durante la asamblea pudieron pronunciarse en contra del ajuste y las reformas antiobreras del gobierno nacional y provincial, contra los despidos y el ataque a las condiciones de trabajo, por el cupo laboral trans, la educación sexual laica y el pleno acceso a la salud sexual y reproductiva, contra la violencia de género, los femicidios y transfemicidios, por el desmantelamiento de las redes de trata, entre otras reivindicaciones.

Cueste lo que cueste, con diferentes estrategias, el próximo Día Internacional de la Mujer Trabajadora, durante todo el día las mujeres se manifestarán en sus lugares de trabajo, pararán y por la tarde se movilizarán masivamente desde plaza Urquiza hacia Plaza Independencia.

 

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