El activismo LGTB y un solo grito: libertad para Higui

20 mayo, 2017

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Géneros
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Agrupaciones feministas y LGTB tucumanas participaron de una convocatoria a nivel nacional para pedir la excarcelación y absolución de Higui, una mujer lesbiana que está presa desde octubre de 2016 cuando se defendió de un abuso sexual y uno de sus atacantes fue herido de muerte.

Circula en la cotidianeidad un relato utilizado y reciclado: hoy ser gay, lesbiana, bisexual es mucho más fácil que antes. Es una frase que representa una puerta que se cierra, para no ver más allá de la superficie. Para no ver historias como la de Eva “Higui” de Jesús.

Ella tenía 42 años cuando fue atacada en San Miguel por un grupo de diez hombres que hacía tiempo la hostigaban y amenazaban. Se ensañaron con ella porque era lesbiana, e intentaron violarla. Higui se defendió con un cuchillo e hirió de muerte a uno de sus atacantes. Cuando la policía acudió al lugar, solo escuchó los testimonios de sus agresores y la arrestaron. Desde aquel 16 de octubre del año pasado, se encuentra privada de su libertad.

El 17 de mayo pasado, Ni Una Menos Tucumán realizó una convocatoria en la Plaza Independencia para pedir la libertad y la absolución de Higui. En todo el país, se sostuvo la misma consigna, en el marco del Día de Internacional de la Lucha contra la Discriminación por Orientación Sexual e Identidad de Género.

Las banderas de Cruzadas, las Tucumanesas y Socorro Rosa rodearon una canchita de fútbol improvisada en la Plaza Independencia, donde dos equipos disputaron un partido en honor a Higui, que antes de su detención jugaba al fútbol en su barrio y era conocida por sus atajadas de estilo escorpión como las de René Higuita. De ahí su apodo.

Representantes de organizaciones feministas y LGTB se turnaron para tomar un micrófono y expresarse respecto al caso. Belén César, de Acción Respeto, contó la historia de su amiga, quien juega al fútbol en canchitas ubicadas en la calle Perón, en un torneo que tiene una instancia femenina y otra masculina. Todos se conocen. Por esta razón, cuando su amiga esperaba un taxi a la salida de un boliche y uno de los jugadores del torneo le pidió compartir el viaje, accedió sin problemas. Sin embargo, ese mismo hombre la bajó del taxi a la fuerza, cerca de un oratorio, para abusar de ella. “Logró zafar de esa situación pero él la agarró igual y la pegó. Le sacó dos dientes, la dejó muy golpeada, inconsciente. Cuando  recobró el conocimiento, se encontró con otras personas que se solidarizaron y la ayudaron. Ella se iba a encontrar con la prima entonces ahí logró comunicarse para contar lo que le había pasado. Ella realizó las denuncias correspondientes. No hay pruebas de lo que hizo el tipo. Le hicieron todas las pruebas médicas. Él pagó una fianza creo y no pasó nada más”, explicó Belén.

No solo su amiga comparte una historia similar con Higui. Belén también se siente identificada con ella. “A mí el caso de Higui me sensibilizó por todas partes. Para empezar, yo también soy mujer, lesbiana y juego al fútbol. Y no es la primera vez que escucho que a una mujer de alguna forma la quieren ‘curar’ o este accionar disciplinatorio hacia una mujer que se manifiesta dentro de la disidencia sexual”.

Potencia Tortillera, un archivo que recopila documentación y memorias de mujeres lesbianas de Argentina, también participó de la jornada, representado por Ruth Isa y Renata Figueroa. Ambas recordaron a la Pepa Gaitán, una mujer cordobesa que fue asesinada en 2010 porque era lesbiana. Su caso, contaron, unió en la lucha a diferentes agrupaciones feministas y LGTB de Tucumán, y señalaron que esta resistencia está cobrando fuerza nuevamente a partir de Higui. “Volvieron a resurgir las Cruzadas, no es nada casual que lo hagan en este contexto tan adverso; están Las Tucumanesas, y  a pesar de que no hay más agrupaciones de lesbianas organizadas de manera orgánica, si hay muchas lesbianas activando en distintas agrupaciones, ya sean feministas o LGTB en general. Lo que yo noto es que las tortas venimos pisando más fuerte. Estamos mucho más empoderadas, somos mucho más visibles”, opinó Ruth.

Renata señaló que, cuando se trata de violencia, solo los hombres pueden ejercerla. El hecho de que una mujer la utilice para defender su vida, es inaceptable para las instituciones jurídicas. “Los varones siempre tienen derecho a ejercer la violencia y no se los cuestiona cuando lo hacen, siempre hay un motivo para explicar porqué lo hacen. ‘Bueno, estaban en un partido de fútbol, es lógico que se saquen, porque se defendían’ pero cuando una mujer tiene que usar la violencia se la cuestiona desde todo ámbito. Cuando los policías llegaron y la vieron a Higui tirada, la volvieron a victimizar y ¿a quién le creyeron los policías? Y a los varones. Los policías cuando la vieron a Higui desmayada, tirada, toda golpeada, no le creyeron a ella. Siempre las instituciones le van a creer primero a los varones que a las mujeres”, agregó Ruth.

“Me voy tucumanada”

Ya lo había anunciado Estefi Cajeao, de Cruzadas. Se la esperaba para un último abrazo, antes de su partida a Salta. Susy Shock apareció en la Plaza Independencia para acompañar el pedido de Libertad Para Higui. Venía de participar de la presentación de su libro Crianzas en la Facultad de Filosofía y Letras, y en pocas horas continuaría con su gira por el norte argentino.

“A mí me  pasa que yo siento una gran hermandad con la tortés, ¿me entendés? Siento como una hermandad porque hay algo de nuestros cuerpos visibles que, como diría Claudia Rodríguez, la chilena trava sudaca poeta que dice esto de que son los cuerpos para odiar, como la marica que no tiene la posibilidad del ocultamiento porque construimos otras cosas pero eso que construimos es lo que se pone en conflicto, en litigio con esa hegemonía de lo varón y lo mujer como canon. Son siempre las castigadas, se parecen mucho a las travas en ese sentido, que somos visibles porque no buscamos una condición que nos oculte o nos invisibilice adentro de algo, sino que somos nuestra propia construcción de femineidad y masculinidad, y eso hace tanto ruido que lo hacen pagar”, explicó Susy.

Se llevó, nos dijo, un abrazazo gigante de Tucumán, y también “la sensación de una inquietud tucumana muy poderosa, que yo no siempre la veo en otros rincones del país, la verdad que lo tengo que decir, me gustaría contagiar hacia otros rincones del país. Entiendo la construcción desde donde viene Tucumán, porque lo vivo desde chiquita, porque tengo mi familia tucumana, parte de mi sangre es tucumana, entonces se que esos procesos son muy poderosos. Esa disputa de un lugar super abierto, libertario, y a la vez toda esa cosa reaccionaria, convive en la misma familia, en la misma casa, en la misma cuadra, en los mismos trabajos”. Y cerró: “me voy tucumanada”.

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