El silencio no es salud

12 abril, 2017

Commentario

Géneros
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Siempre resulta odioso hablar sobre las cifras de mujeres muertas por prácticas clandestinas e inseguras de aborto. Odioso porque más allá del número, lo que no puede dejarse de lado es que siempre son muertes evitables. Odioso porque las mujeres que sobrevivieron quedaron con secuelas en sus cuerpos. Por Mariana Álvarez, de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) para APA!
La penalización y la clandestinidad de la práctica hacen que ni siquiera desde el Estado se puedan sincerar las cifras. El subregistro nos habla a las claras de los costos que, sólo en términos de salud pública, nos acarrea que no pueda debatirse de forma madura y democrática en el Congreso de la Nación la despenalización del aborto.
El informe brindado por el SIPROSA, orden judicial mediante, es una muestra de la confusión, preconceptos, errores jurídicos y hasta contradicciones que posee el Sistema Provincial de Salud sobre el tema. Pero lo más grave quizá, es que al abordar el tema desde el ilícito, el Estado olvida que antes que delito, el aborto voluntario es un tema central y gravitante de la salud reproductiva de las mujeres.
Siempre que se hable desde la penalización, se saca al aborto voluntario como una realidad concreta en la vida de 350.000 a 500000 mujeres en el país, se calla, se oculta, y el silencio en un estado democrático jamás será saludable.
¿Qué estrategias sanitarias se pueden definir desde el silencio y el ocultamiento? ¿Por qué los datos sobre aborto no están a disposición pública como sí lo están los demás indicadores de salud? ¿Porque se desconoce inclusive lo relativo a la regulación de abortos no punibles?
La penalización del aborto es una expresión de la subordinación en la que nos encontramos las mujeres, pero desde la óptica de los derechos humanos, resulta insostenible como política estatal y cómo única respuesta frente a la decisión de no maternar.
La demanda al Estado de “Ni una menos”, incluye también a ni una menos de nosotras por abortos clandestinos ni presas por abortar.

 

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