En La Costanera hay un chango menos

28 septiembre, 2017

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Derechos Humanos Territorial Tucumán
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La muerte de H. sacudió la Costanera. Los vecinos ahora exigen la internación de J. (se reservan las identidades de ambos por tratarse de menores) que también está en situación de consumo. “Anoche se despidió de mis hijas. Nunca me imaginé que iba a pasar esto”, lamentó Melina, su hermana.

Melina apoyó su cara sobre el pecho de H., su hermano. El cuerpo estaba tendido en el suelo, frío y morado. Melina no escuchó latidos. Ahí supo que había perdido un hermano. Por quinta vez.

H. tenía 15 años y vivía con J., su hermano de 12. Ambos consumían paco desde muy chicos y vivían en una casilla prestada por una amiga de Melina. El martes a la noche, J. se acercó a su mamá, que vive con Melina, y le entregó una pipa y un encendedor. Le pidió que rompiera la pipa; le dijo que no quería drogarse, que la quería cuidar. Más tarde, cerca de las 22, H. se acercó a la casa de un tío y le pidió a su hermana Melina que lo dejara jugar con sus dos hijas. Después le pidió $50 y se fue.

“A la media hora me fui a la casa de mi vecina, la que le prestó la casilla a H. y J., a venderle ropa, porque yo vivo de eso. Mi vecina no estaba en la casa y antes de volver fui a la pieza de H. a verlo. Entré con la linterna del celular porque no  había luz y lo encontré muerto”, dice Melina con la voz entrecortada.

En la familia eran 11 hermanos. Cinco fallecieron. Tres de muerte súbita. En Agosto de 2015 Oscar, de 21 años, fue asesinado de un disparo cuando se llevaba limones de una finca.

Además de J., Melina tiene dos hermanos más en situación de consumo: Yohana de 19, que está embarazada, y Juan, de 26. “Yo consumía desde los 8 años, pero cuando me enteré que estaba embarazada dejé de drogarme. Mi hija va a cumplir 4 años y hasta el día de hoy no consumo”, cuenta Melina con un dejo de cansancio.

Anteriormente, H. tuvo tres intentos de suicidio. Por eso estuvo internado dos semanas en el Hospital Obarrio y luego trasladado a Las Moritas. Fue por voluntad propia pero hubo que judicializar por ser menor. En Las Moritas estuvo una semana más y se quería volver. A pesar  de su estado crítico, desde la institución alegaron que el menor estaba ahí por voluntad propia y que podía irse cuando quisiera. Lo sacaron y lo dejaron en la ruta.

H. tenía una compleja relación con Graciela, su mamá. De hecho, la mujer fue denunciada por abandono de persona, ya que sus hijos de 15 y 12 años vivían solos en una casilla precaria. “Mi mamá tiene una denuncia por abandono de persona, decían que los tenía descuidados y sucios, pero a la asistente social le mostramos los tickets del súper cuando les compraba comida, los tickets de la ropa y las zapatillas que les compraba, pero H. vendía todo para comprar droga. Mi mamá ya estaba cansada, todo el día H. le pedía plata. Ya no sabía de dónde sacar para darle. Pero le daba plata porque no quería que le haga daño a nadie”, relató Melina.

A metros del lugar donde debía construirse el Centro Preventivo Local de Adicciones (CEPLA). Allí murió H. La obra se anunció en 2014 y comenzó a construirse en julio de 2015. Sin embargo, en diciembre de ese mismo año la obra fue abandonada. Recién este año la provincia rescindió el contrato con la empresa  ByM SRL, encargada de ejecutar la obra. A principio de este mes, las estructuras de metal fueron saqueadas y en el lugar ya no queda nada. Hace dos semanas 30 trabajadores de los dispositivos terapéuticos de los barrios El Sifón, Costanera y Los Vázquez fueron despedidos de la Secretaría de Adicciones, dejando a cientos de jóvenes sin la contención psicológica y social de los dispositivos.

Vecinos de La Costanera denunciaron que al frente de donde se iba a construir el Cepla hay un transa. Por eso, dudaron de que pueda servir para algo su construcción.

APA! le consultó a la familia si alguien del gobierno se comunicó. Graciela, la mamá de H., contó que les llevaron colchones. “Ya está muerto. En el cajón no necesita colchón”, les respondió.

 

 

1 comment

  1. Marcos Zeitoune

    Respeto esta agencia publicitaria, pero es importante chequear la información. Trabajo en Las Moritas y nunca se dejó a H. en la ruta. Tenía un permiso programado, como ningún familiar se presentó a acompañarlo fue llevado hasta su casa. H. decía que abandonaría el tratamiento si no lo llevamos a su casa para el permiso. Al día siguiente no fue traído por la familia a continuar el tratamiento. Por esa situación dimos intervención a Defensoría de Menores. Esta es una tragedia, lamentable, desde el equipo de Las Moritas sentimos mucho esta pérdida.

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