En Los Vázquez retoman el merendero para pelear contra el hambre

18 abril, 2017

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Jóvenes en recuperación de las adicciones del barrio Los Vázquez retomaron el merendero que gestionan tres veces por semana. Para ellos significa más que un espacio terapéutico de recuperación, significa pelearle al hambre en su barrio.

Son las cuatro de la tarde. Parece un miércoles cualquiera pero no lo es: todos  los niños de Los Vázquez saben que hay merendero. Para muchos, eso significa la única comida del día. Hace dos años que se inauguró y aún funciona por la organización de los vecinos.

La calle principal del barrio, ubicado a la vera de la Autopista Sur frente al Mercofrut, se encuentra casi desierta. Apenas algunos chicos juegan en la vereda, al costado del barro estancado producto de las interminables lluvias.

Pareciera que no, pero los chicos están. Juegan en sus casas, en la casa del vecino, pescan en el río, pelotean en la cancha que consiguieron a partir de la lucha del grupo, buscan suerte en “el transporte” (playón donde descarga la empresa 9 de Julio), otros se encuentran en la escuela.

Mientras tanto, algunos junto a otros vecinos se encuentran reunidos desde temprano en la casa de Victor, apodado “Yor”, para comenzar a amasar el bollo.

Aunque en el barrio a veces sea marcada e implacable la diferencia entre “qué es de mujer” y “qué es de hombre”, a la hora del merendero no se distinguen los géneros. Changos y chinitas se reparten las tareas por igual: mientras algunos preparan la masa, otros prenden el fuego en el horno de barro, algunos limpian las sillas y las mesas, el resto prepara las tazas.

Unos niños se acercan a la casa de “Yor”. Sin preguntar ni golpear las manos pasan hasta el fondo, donde el grupo se encuentra preparando la merienda. Aunque falta un par de horas para que se sirva, apenas los corren si llegan antes de tiempo. En este barrio, grandes y chicos comparten mates, bromas y conversaciones por igual.

“Algunos pueden tomar un mate cocido, otros no”, nos comenta Luján, una de las integrantes del grupo de jóvenes “Con esperanza nos fortalecemos”, un dispositivo de recuperación de las adicciones de la Secretaría de Asistencia y Prevención de las Adicciones del Ministerio de Desarrollo Social. Sucede que hay niños para los cuáles el merendero es la única posibilidad de alimentarse. “El hambre y la pobreza han crecido en el barrio”, comenta Víctor y lamenta que “los chicos están cagados de hambre”.

Hace varios años ya que este grupo de jóvenes decidió unirse, organizarse, y luchar no sólo contra sus adicciones, sino también contra la desidia y la marginación de su barrio por parte del Estado. Actualmente el merendero recibe una partida mensual de alimentos de parte de Políticas Alimentarias del Ministerio de Desarrollo Social. No obstante, el grupo realiza bingos, loterías o ferias de ropa para recaudar fondos y de ese modo poder comprar aquello que no llega de parte del gobierno: sal, grasa, levadura. Del mismo modo, necesitan otros elementos esenciales como tazas, paneras o sillas, con lo cual la Secretaría de Adicciones se comprometió a colaborar.

Trabajo en cooperativas, venta ambulante, changas, cartoneo, cosecha de temporada, obras de construcción, trabajo en casa de familia, etc. Muchas son las formas en las que los vecinos de Los Vázquez se la “rebuscan”, pero poco saben de empleo formal o salario digno. Como dice Víctor, “se hace cualquier cosa para parar la morocha (olla), pero no alcanza”.

Entre mate y charla se hicieron las seis de la tarde y de repente los chicos coparon el merendero. Una buena taza de mate cocido y bollo calentito recién salido del horno es la merienda típica para quienes recién llegan de la escuela, o para quienes luego seguirán jugando a la pelota, por lo menos tres veces por semana gracias a este merendero. Algunos grandes también se acercan, aunque tímidos. “Una taza de café no se le niega a nadie” suelen decir los jóvenes del grupo, quienes remarcan que para algunos chicos en consumo trabajar en el merendero los ayuda a ocupar el tiempo y la cabeza en otra cosa, y así esquivarle a “la porqueria”.

“Con esperanza nos fortalecemos”, decidieron llamarse, éste grupo de jóvenes en recuperación de las adicciones, para quienes transformar la realidad es posible, desde su barrio y por su barrio.

A quienes deseen colaborar con el Merendero, pueden comunicarse al (0381) 154465790.

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