“Estamos viviendo una pesadilla”

28 marzo, 2018

Commentario

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Hace 41 días que Cynthia Moreira, una mujer trans de 26 años, está desaparecida. Su caso se suma a los ataques que sufrieron dos mujeres trans en Tucumán en los primeros meses del 2018, y al transfemicidio de Lourdes Reinoso.

“La última vez que la vimos fue el miércoles 14 de febrero. Ella vino a casa, estaba con una amiga, vino a buscar ropa porque se iban a una fiesta, viste que era el día de los enamorados. Le dijo a mi mamá ‘quédate tranquila que yo vuelvo’. Le dijo y no volvió”.

Este es el último recuerdo que Laura tiene de su hermana Cynthia. Es breve y puntual, porque la mundanidad de ese momento no encendió ninguna alarma. Era una tarde más. Pero ese 14 de febrero, Cynthia Moreira se fue de su casa a las 8 de la noche y no volvió. Hace 41 días la espera su familia.

“Ella vive con nosotros, en nuestra casa donde tengo padre, madre y una abuela”, cuenta Laura. La familia es de la Banda del Río Salí, y los seis hermanos son muy cercanos. Los domingos se juntaban todos al mediodía, y después de almorzar, Cynthia se sentaba a mirar la tele y visitar páginas de moda en Internet. Soñaba con el modelaje. “Siempre me decía, ‘¿me podés prestar esto?’ o ‘me gusta tu remera, tu pantalón’. Por ahí no concordamos con el gusto de ropa, pero ella me decía ‘eh Lau, sabés que me gusta tal cosa’, entonces con otra de mis hermanas le comprábamos”.

Cynthia ejercía la prostitución desde hace algunos años. Para ella como para tantas personas trans, conseguir un trabajo formal resulta prácticamente imposible. “A ella le gustaba mucho maquillar y hacer peinados, tiene mucha habilidad para eso, estuvo estudiando peluquería, y estaba de ayudante en un local y después dejó. Y siempre decía que es complicado, nos contaba historias de otras chicas trans que estudiaban y tenían muchos problemas para conseguir trabajo, y nos decía que ella evitaba eso, sentirse discriminada. Prefería evitar a que se lo hagan”.

Una de las herramientas que permite el comienzo de una reparación social y económica desde el Estado es el cupo laboral trans. El año pasado se presentó un proyecto de ley, el cual permitiría que el 1% de los cargos de la Administración Pública de Tucumán fueran ocupados por personas trans. El proyecto fue presentado el 30 de agosto de 2017, y contaba con dictamen favorable de las comisiones de Legislación Social y de Derechos Humanos. Iba a ser debatido ese día, pero el legislador Raúl Albarracín (UCR) pidió que fuera enviado a comisión y evitó que el proyecto fuera tratado, con el apoyo del oficialismo.

Desde agrupaciones como LOTO (Libertad y Orgullo Trans Organizadxs), continúa la lucha por el cupo laboral. Pero la vulnerabilidad social en la que se encuentran las personas trans en Tucumán es extrema y las demoras del poder legislativo solo agudizan esta realidad. Explica Claudinna Rukone, de LOTO, que “hasta el momento no existen trabajos genuinos, no existe nada y todo el mundo quiere pelear por el cupo laboral trans, pero de repente nadie genera trabajos reales. Lo que se termina ofreciendo son siempre capacitaciones en oficios que nos hacen seguir y seguir y seguir aprendiendo cosas que ya sabemos, pero en definitiva no nos da de comer y terminamos todas de nuevo paradas en la esquina, con el recurso que más conocemos”.

Laura y sus hermanos vivían preocupados por la situación laboral de Cynthia. Sabían que ejercía la prostitución, y los riesgos en los que se encontraba al hacerlo. “Siempre nos contaba cosas que pasaban por ahí, que nos enterábamos de las chicas trans, sus historias, lo que pasaba en la noche. Y siempre nos atormentaba eso, nos daba miedo que le pase a ella”.

“La situación de las chicas de la población trans es muy delicada”.

El 12 de agosto de 2017, el cuerpo de Ayelén Gómez fue encontrado en el Parque 9 de Julio, debajo de la tribuna sur del club Tucumán Lawn Tennis. La autopsia confirmó que murió por asfixia. La noticia de su asesinato aterrorizó a la familia de Cynthia, sobre todo porque ambas se conocían.

En julio de 2017, Cynthia fue detenida junto a otras tres personas. Los acusaron por un robo, cerca de la Plaza Alberdi. A ella la llevaron a la Comisaría 1º, donde a la hora de alojarla, no respetaron su identidad de género autopercibida, incumpliendo con la ley de Identidad de Género. Aun con la intervención de su abogado, Emilio Guagnini, se negaron a trasladarla a una comisaría donde podría estar junto a otras mujeres, y la pusieron en un pasillo, donde improvisaron una celda. Estuvo detenida por 10 días hábiles en estas condiciones, hasta que le tomaron declaración.

En los meses previos a su desaparición, las situaciones de violencia contra las personas trans en Tucumán se agudizaron. El 14 de enero pasado, Lourdes Reinoso fue asesinada por su pareja, junto a su tía abuela, en la localidad de Río Nio. Unos días después, Jorgelina Salazar sufrió una golpiza por parte de un taxista. También en enero, Natasha Banegas fue baleada en la esquina de las calles Moreno y Crisóstomo Álvarez. Cynthia se encontraba junto a Natasha en ese momento. Ambas trabajaban en esa esquina. Poco tiempo después, Cynthia se trasladó al Parque 9 de Julio.

“La situación de las chicas de la población trans es muy delicada”, explica Claudinna Rukone. “Sabemos que el extremo estado de vulnerabilidad en el que vivimos nos hace propensas a todo tipo de maltrato, situaciones super injustas. Lo que pasó con Natasha, Ayelén, el caso de Celeste, el caso de Lourdes, no es nada nuevo. La violencia hacia las mujeres trans es histórica. La posibilidad ahora de visibilizarlo es lo único que está haciendo novedosa la temática”.

El dolor de la incertidumbre

Cynthia se despidió de su familia el miércoles 14 de febrero a las 8 de la noche. Iba a una fiesta junto a una amiga. Lo que sucedió después continúa siendo un misterio. El caso se encuentra a cargo de la Fiscalía de Instrucción de la Séptima Nominación, a cargo de Arnaldo Suasnabar. Uno de los datos que se está investigando es el hallazgo de un cuerpo en una vivienda de Villa Alem. Apenas descubrieron el cadáver, se especuló con que el cuerpo podría pertenecer a Cynthia. Incluso algunos medios y periodistas llegaron a afirmarlo, aunque el cadáver estuviera irreconocible. Sin embargo, todavía no hay pruebas que permitan llegar a esta conclusión. Un dato que destaca Laura es que Cynthia desapareció el 14 de febrero y el cuerpo que se encontró en la vivienda de Villa Alem fue encontrado el 19 de febrero, en condiciones que harían pensar en una fecha de muerte previa a la desaparición de Cynthia. Para cotejar estos datos, se están realizando pericias sobre el cuerpo, que incluyen un examen de ADN para poder realizar la identificación.

Laura y su familia no solo tuvieron que afrontar la desaparición de Cynthia. También tuvieron que escuchar y leer conjeturas sobre su supuesta muerte, y caracterizaciones sobre ella y su vida, de parte de personas que no conocían.

En una nota de “La Gaceta”, Rolando Singh, dueño de un bar de la zona del Bajo, sostuvo que Cynthia “tenía problemas con muchas personas”. En el artículo, también se mencionaba que “referentes de la comunidad LGBT” involucraban a Cynthia en la venta de estupefacientes. Hacia el final de la nota, Singh afirmó que “reconocer el cuerpo significa confirmar un hecho que no están listas para enfrentar”.

“Hasta asegura que ese cuerpo que encontraron es de mi hermana, me parece pésimo lo que él dice”, señala Laura. “No se porqué habló de Cynthia. Nunca lo conocí ni nada. De mi hermana habló afirmando un millón de cosas, que fue a su boliche y apedreó su local, una cosa así. La verdad que me parece una mal persona, no respeta el dolor de la familia”.

“La realidad es que todo el mundo habla por la población trans pero no son las mismas trans las que están hablando y contando sus experiencias, en un momento en el que pueden hacerlo, se terminan tergiversando las historias, se termina convirtiendo en un circo mediático”, explica Claudinna. “Seguimos siendo víctimas de violencia cuando nos encontramos discursos de personas que no nos representan, o personas que no son ni mujeres ni hombres trans hablando por nosotras en los medios, porque tienen la posibilidad y el acceso, cuando en realidad nosotras no lo tenemos o la gran mayoría no lo tiene, y sobre todo las chicas que están en situación de calle”.

Cynthia es amiguera, tiene carácter fuerte, le gusta hacerles peinados elaborados a las quinceañeras de su barrio. Cynthia trabajaba en el parque, vivía con su familia en la Banda y todavía no volvió a su casa. En el relato de Laura se mezclan los tiempos verbales. Algunas veces su hermana habita en el pasado y otras en el presente. El día a día se torna un paisaje de horror ante la desaparición de la persona amada.

“A nosotros nos angustia que ella haya desaparecido y no nos llame, porque ella cuando se quedaba en la casa de alguna amiga, siempre llamaba a la tarde o a la noche, decía ‘vuelvo más tarde, estoy bien’”, cuenta Laura. “Nosotros somos una familia muy unida, somos seis hermanos, ahora estamos viviendo una pesadilla que en nuestra vida nos imaginamos vivir. Cynthia siempre tuvo el amor y el calor familiar, tanto desde la familia de mi padre como la de mi madre. Ahora estamos pasando un terrible momento con la incertidumbre de no saber nada de ella. Estamos en agonía. Ahora nos ponemos en la piel y en el corazón de la gente que busca sus familiares desaparecidos, nunca nos imaginamos que nos iba a pasar esto”.

 

Si tenés algún dato sobre Cynthia y su paradero, comunicate a cualquiera de estos números:

381-3890367

381-6413603

4265173

 

Fotografías: gentileza Laura Moreira.

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