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Porqué el feminismo no es una moda

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En internet y en las distintas redes sociales han aparecido antifeministas con discursos deslegitimantes de la lucha por los derechos que viene dando batalla el movimiento de mujeres, lesbianas, trans y travestis en Argentina. Las maniobras son diversas pero hay una que llama la atención y es aquella que sitúa al feminismo como un fenómeno de “moda”.

Este enfoque, para resumir, establece que el feminismo se trata de algo en auge y que ha cooptado principalmente a las adolescentes en sus distintos espacios de origen, fundamentalmente las escuelas secundarias. Se difunde también la idea, con un pretendido carácter científico, que expresa que la participación (ya indiscutible) de las más pequeñas en la lucha feminista se debe a la condición biológica de “adolescer”, a ese estado de dolor transitivo que les genera un “querer pertenecer” pues, según dicen, quienes no quieren incluirse a esta moda, son violentamente excluídxs.

Moda, según la Real Academia Española, es “uso, modo o costumbre que está en boga durante algún tiempo, o en determinado país, con especialidad en los trajes, telas y adornos, principalmente los recién introducidos”. Este concepto se introduce claramente en la lógica capitalista. Con respecto al primer elemento resaltado, cabe destacar que el feminismo no forma parte de una tendencia en este sentido, pues no se puede establecer o consignar necesariamente que tendrá un final.

En cuanto a lo segundo resaltado, el feminismo no ha comenzado recientemente, sino que posee una trayectoria histórica a nivel país y mundial, entonces decir que el feminismo es una moda sería adoptar una visión que no establece ninguna relación con esa historia, es un análisis totalmente sesgado.

Es real que las adolescentes encabezan y protagonizan cada vez más la lucha de mujeres por la igualdad de género, en contra de la violencia machista, el pedido urgente del aborto legal seguro y gratuito, el repudio generalizado a las heteronormas, la denuncia por acoso callejero y etcéteras. Pero, asumir al feminismo como moda, además de desvalorizar las luchas masificadas de un colectivo diverso de mujeres, lesbianas, trans y travestis, subestima la capacidad de organización de las más chicas. Se ha visto a les adolescentes tomar la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini en Buenos Aires, comandada por Ofelia Fernández, presidenta del Centro de Estudiantes, en donde se repudió la designación de un preceptor conocido por sus antecedentes de maltrato.

En la provincia de Tucumán, las y los alumnos de una Escuela Superior de Educación Artística organizaron una manifestación para repudiar a la directora que le dijo a una de las estudiantes que parecía una prostituta con esa pollera tan corta, y es a partir del rechazo que generó este hecho que se dieron a conocer numerosos actos despectivos hacia las mujeres en el establecimiento. En Jujuy los colegios secundarios organizaron un pañuelazo masivo a favor del aborto legal, seguro y gratuito, bajo el hashtag #PañuelazoEnLosColegios, exigiendo también implementación de la Educación Sexual Integral y separación de la Iglesia del Estado. Esto son ejemplos, por decir solo algunos, impecables del gran potencial de organización de las y los adolescentes desde las aulas.

Nuevamente, en lo que refiere a la historicidad, no hay que dejar de lado el esfuerzo en reivindicar todas las luchas que han tenido los movimientos feministas y que son invisibilizadas cuando se asume con imprudencia que el feminismo es una moda. Como forma de organización, podemos encontrar que la primera agrupación feminista fue la Unión Feminista Argentina (UFA) en 1970, y otro ejemplo de la misma década fue el Movimiento de Liberación Femenina (MLF). El Encuentro Nacional de Mujeres, se realiza desde el año 1986, espacio donde las feministas aúnan los reclamos, discuten sobre leyes y las desigualdades de géneros, y además generan redes de apoyo que hace que el movimiento se mantenga como fuerza política.

Entre las victorias políticas de las mujeres encontramos el voto femenino que se sancionó en 1947 y recién en 1951 les permitió asistir a las urnas, habiendo participado el 90% del padrón. La patria potestad compartida, el divorcio vincular, ley de cupo, ley contra la violencia familiar y de protección integral, entre otros, son argumentos que evidencian la conquista de derechos.

Los movimientos en cada una de sus etapas, con las exigencias de los contextos políticos y sociales pertinentes, han tenido su propia impronta y forma de existir. Si bien hoy las luchas han tenido un enorme impulso con la primera marcha del Ni Una Menos allá por el 2015, siempre es bueno recordar que esta no salió de la nada, que está cargada de todas las luchas previas a ella. Hoy, el movimiento de mujeres, lesbianas, trans y travestis ha sabido muy inteligentemente desplegar sus acciones comunicativas con la ayuda de las redes sociales y por supuesto con la intervención en los medios masivos de comunicación, que no pudieron hacer otra cosa sino instalar en la agenda temática el debate y con ello visualizar la masificación de los reclamos de la lucha organizada.

 

Cuando se habla sobre feminismo como moda entonces se ignora su historia. Y cuando se dice que es moda de las adolescentes, se menosprecia la capacidad de organización de las mismas. Pero si invertimos la ecuación, diciendo por ejemplo que la moda es feminista, también se soslaya el oportunismo que hacen las grandes marcas.

“The Future is Female” rezan algunas remeras de marcas internacionales que se han tomado la ocupación de hacer marketing con slogans que pertenecen a la lucha colectiva de mujeres, lesbianas, travestis y trans. Nadie tiene derecho a estar en contra del uso de estas vestimentas, mejor dicho, nadie peca por identificarse con una remera que vio en una vidriera con una frase que la o lo representa, no es la idea desviar la atención hacia esta particularidad.

El punto central de discusión debe centrarse en el intento de asumir incautamente a la moda como feminista. Es necesario recordar que se está hablando aquí de las marcas más conocidas, de ahí entonces en esta línea de pensamiento, se entiende que el capitalismo se apropia de consignas feministas y las vende, pero lejos está de ser movilizado por una vocación feminista. A las industrias no les interesa plantearse seriamente la cosificación que históricamente ha hecho de la mujer, lejos está problematizar acerca de la desigualdad de género o sobre las violencias que atraviesan rutinariamente las niñas, adolescentes, jóvenes y adultas. Ciertamente cualquier institución lucrativa se sostiene a partir de una racionalidad instrumental y es entonces que no puede dejar de lado una temática de actualidad tan imponente como es el feminismo.

Las industrias han sido objeto de críticas y repudio en cuanto a sus mensajes reproductores de discriminación y de los modelos culturales machistas. Pero nada ha cambiado en sus cimientos luego de esto. Sí, están cambiando los mensajes, las formas de comunicar y de vender, pero no se puede hablar de un despojo integral de los estereotipos machistas en los que se sostienen. Ninguna moda salvó a una mujer de la violencia machista. No existe bajo ningún punto de vista la necesidad de colaborar con las causas de las mujeres. Los cambios que transitan las corporaciones responden a una demanda, al rechazo creciente de las publicidades sexistas. La mudanza a otros repertorios de venta responde a decisiones estratégicas.

Finalmente, aunque algunos sectores se esfuercen en deslegitimar las luchas feministas, en subestimar a la marea adolescente, en relativizar la violencia de quienes sufrimos la violencia machista, en reducir al feminismo como un fenómeno de moda, estará siempre este espacio de amor, de contención y sororidad, y que nos está preparando para el futuro que será feminista o no será.

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El grito “Ni Una Menos” se hizo sentir en Tucumán

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Este 4 de junio la marcha de Ni Una Menos convocó a miles de personas, incluyendo a más de 60 organizaciones sociales que acompañaron la manifestación de forma unificada. Una de las consignas fue el pedido de la despenalización del aborto, cuyo proyecto se encuentra en tratamiento en el Congreso de la Nación y será votado el próximo 13 de junio.

“Abajo el ajuste y la reforma laboral. Fuera el FMI. No al pago de la deuda externa. No a la feminización de la pobreza” fue otro de los ejes de la movilización. En este marco, el colectivo Ni Una Menos organizó una olla popular al mediodía. Justamente, la organización llamó a marchar vistiendo de negro a raíz de la muerte de María Zelaya, integrante del Frente de Trabajadores del Interior, quien se encontraba junto a su hija esta mañana en la esquina de 24 de Septiembre y 25 de Mayo, pidiendo mercadería al Ministerio de Desarrollo Social. Allí fue embestida por un taxista. Murió antes de llegar al hospital. Tenía 36 años.

Durante el acto frente a Casa de Gobierno, también se recordó los nueve femicidios y transfemicidios ocurridos en Tucumán hasta el momento, y se reclamó la puesta en marcha de medidas gubernamentales que pongan un fin a las diferentes manifestaciones de la violencia de género en la sociedad tucumana.

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