Hipócrates está para vos

10 julio, 2018

Commentario

Columnistas Géneros Tucumán

La utilización del juramento hipocrático como arma argumentativa contra la legalización del aborto expresa un desconocimiento profundo no solo del origen del juramento, sino también de las enseñanzas del “Padre de la Medicina occidental”  – Por Juan Paz.

Hipócrates ejerció y enseñó medicina en la antigua Grecia, aproximadamente hace 400 años A.C. y tanto Platón como Aristóteles elogiaron su actividad por rescatar al arte de curar de la oscuridad del dogmatismo religioso y filosófico. Se le atribuyen entre cincuenta a setenta ensayos y textos que fueron ampliamente aceptados como la base de la medicina occidental.

Sus textos contienen una gran cantidad de información médica pero la importancia de estos fue inculcan una nueva actitud en la práctica de la medicina. Enfatizaba la observación de los síntomas y signos de las enfermedades  como fenómenos que tenían un origen natural y no filosófico o religioso. Puso en el centro de la práctica médica al paciente sobre el propio interés del médico, enseñando el respeto hacia el ser humano enfermo, procurando siempre no hacer daño.

El más conocido de sus textos fue el Juramento Hipocrático. El más antiguo se encontró en los papiros de Oxyrhynchus en el año 1897 en Egipto, y fue escrito aproximadamente en el 270 a.C. Con el transcurso de los años, la iglesia católica modificó su contenido en épocas del oscurantismo medieval, y el conocimiento médico retrocedió hacia el pensamiento mágico religioso. Esta versión del Juramento es conocida como el Manuscrito Bizantino y actualmente se exhibe en la biblioteca del Vaticano. Con éste juramentaron los médicos católicos desde la edad media hasta mediados del siglo XX.

También existen modificaciones del juramente que se realizaron en la cultura árabe, judía e hindú. Nunca fue un documento estático ya que necesitó ser modificado para aggiornar la actividad médica a la religión; pero en esencia se trata de un compromiso de lealtad que el médico realiza hacia el paciente. Y esa lealtad es la que se intenta respetar en la relación médico-paciente y por esta es que en la actualidad los médicos realizan juramentos que respetan la autonomía y la dignidad de los pacientes.

En la antigua Grecia también se realizaban abortos, lo cuales no estaban prohibidos ni fueron moralmente incorrecto. La medicina hipocrática no fue indiferente a esto. En el Corpus Hipocratico se expresa la diferencia entre los preparados pharmaka, phthoria yekbolia; la primera hace referencia a diversos remedios que se prescribían para provocar abortos, y las dos últimas servían para expulsar fetos muertos.

Diversos investigadores, como Nardi, Angeletti, Pepe, Askitopoulou, entre otros; sostienen que el pasaje del Juramento Hipocrático “No daré a la mujer un pesario abortivo” hace referencia a un cambio semántico que introdujo el cristianismo a la traducción de la expresión “Pesson Fthorion” en el texto original. Pesson Fthorion, traducido por Littré como “pesario abortivo” y por Eldestein como “remedio abortivo”, fue revelado como una mezcla de sustancias corrosivas que se introducía por vía vaginal sin asepsia para provocar abortos; el cual ponía en riesgo la vida de la mujer.

Los textos hipocráticos ponen énfasis en el cuidado de la salud de las mujeres y advierte a los médicos del potencial daño de los supositorios con sustancias destructivas, en lugar de una objeción moral al aborto en sí. Hipócrates aconsejaba a los médicos a que fueran ellos quienes hicieran los abortos, porque profesaba la beneficencia hacia la mujer y la no maleficencia evitando utilizar el Pesson Fthorion. En la antigua Grecia las mujeres contaban con Hipócrates.

Sin embargo la autenticidad del Juramento se vio socavada cuando la investigación de Ludwig Edelstein, profesor de historia de la medicina en la Universidad Johns Hopkins, indicó que el primer Juramento Hipocrático, tal como se lo conoce, podría haber sido el trabajo de los seguidores de Pitágoras de Samos, quien vivió una generación antes de Hipócrates.

A pesar de esto ha perdurado no por sus pautas y proscripciones específicas, sino porque representa el compromiso de los médicos con la tradición hipocrática. Una tradición basada en la investigación científica combinada con el humanismo de la atención orientada al paciente. La vigencia del legado de Hipócrates radica en la enseñanza de la importancia de escuchar y observar a las personas que padecen una enfermad o una angustia.

Tanto los estudiantes, como los trabajadores de la salud, tienen que abordar el problema del aborto desde la empatía, libre de prejuicios religiosos y morales; y para poder acercarse a ayudar a la persona que decidió abortar. En palabras de Von Weizsacker “inclinarse” hacia el dolor ajeno y comprender a la persona que ejerce autonomía sobre su cuerpo, y evitar estrangular el humanismo de la medicina con el aforismo insensible del “No cuentes conmigo”.

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