LA CORTE SUPREMA DE TUCUMÁN RESOLVERÍA LA SITUACIÓN DE BELÉN EN 30 DÍAS

14 febrero, 2017

Commentario

Derechos Humanos Géneros

Así se comprometió Antonio Gandur, el último de los tres magistrados que debe expedirse sobre la causa de la joven condenada a 8 años de prisión luego de haber sufrido un aborto espontáneo en un hospital.

La absolución de Belén, la joven tucumana que estuvo 29 meses presa por un aborto espontáneo, depende de tres jueces varones que integran la sala penal de la Corte Suprema de Justicia de la provincia. Daniel Posse, Antonio Estofán y Antonio Gandur están en mora desde el 2 de diciembre, plazo final para definir el fondo de la causa caratulada como ‘homicidio agravado por el vínculo mediando circunstancias extraordinarias de atenuación’. Soledad Deza, abogada de Belén, consideró que “los tiempos de la justicia se están utilizando en contra de Belén que está imputada y eso afecta su condición de ciudadana ante la sociedad”.

Por esa razón, la Mesa Libertad para Belén concentró esta mañana en los Tribunales y solicitó audiencia con Gandur. Aunque el juez no las recibió, sí lo hizo la secretaria judicial de la Corte Suprema, Claudia Forti. “Nos informó que el 10 de febrero se expidió Estofán. Gandur, por su parte, se comprometió a revisar el expediente y pronunciarse en 30 días. Lo positivo es que la causa salió de donde estaba cajoneada y tuvieron la ‘cortesía’ de dar un plazo para revisar la sentencia”, comentó Alejandra Del Castillo, referente del Plenario de Trabajadoras.

“Le explicamos que es una joven que ha estado 29 meses presa, que le Ministro Fiscal dijo que esa privación de libertad era ilegítima. Ahora resulta que vemos postergada la resolución de fondo que tiene que ver con su inocencia. No es un caso común. Concentra la atención de los organismos internacionales y referentes de derechos humanos nacionales e internacionales porque están comprometidos sus derechos humanos de forma muy profunda”, agregó Deza.

Del Castillo planteó que “el 2 de diciembre venció el plazo que tenía la Corte Suprema de Tucumán para revisar el fallo y hasta el momento no hay novedades. Esa demora contrasta con la rapidez con la que fue denunciada y detenida. Belén es entonces nuevamente objeto de violencia institucional por parte de la justicia”.

Belén está esperando esta sentencia. Reinsertándose en su vida. Pero atravesando un momento especial. Está haciendo terapia psicológica. No es fácil. Porque si bien está consciente de haber recuperado su libertad, está cayendo en cuenta y haciendo valoraciones que tiene que ver con las injusticias y las violencias que ha vivido.

El 8 de marzo, la absolución de Belén será una de las consignas centrales. Así como la libertad de Belén fue un reclamo nacional, porque su privación de libertad ponía en riesgo a todas, la inocencia de Belén de cierta forma también es la inocencia de todas las mujeres que atraviesan un evento obstétrico adverso y que están expuestas con este mensaje disciplinador a una criminalización indebida.

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