“Malditos Derechos Humanos”

16 febrero, 2018

Commentario

Tucumán

Favorecidos por el clima de época, donde desde el propio gobierno nacional se justifican las ejecuciones extrajudiciales, cientos de manifestantes marcharon en Plaza Independencia para exigir “más seguridad”.

“¡Malevo! ¡Malevo!” (en alusión al Excomisario Mario ‘Malevo’ Ferreyra, símbolo de la represión en Tucumán) gritaba un puñado de personas en la esquina de 25 de Mayo y 24 de Septiembre. “¡Malditos Derechos Humanos!” vociferó una mujer adulta ruborizada, transpirada, a punto de llorar. Una parte importante de la columna de manifestantes ya había completado la vuelta a la plaza.

La convocatoria a la marcha de ayer, que llevaba el título #NiUnoMenos, en contraposición al lema de la lucha de los colectivos feministas, fue impulsada por los familiares de Sergio Páez González y Cristian Marcelo Peralta, los oficiales de la policía que el pasado martes 13 fueron asesinados en un confuso episodio, cuando recibieron al menos cuatro disparos desde el interior de una camioneta en el Parque 9 de Julio. Aunque a las claras el hecho no parece representar un hecho de robo, las familias de los policías fallecidos atribuyeron los asesinatos a un hecho delictivo.

La consiga “más seguridad”, que a priori se traducía como “más mano dura”, se tornó con el transcurso de la marcha en reclamos más profundos, relacionados a la formación de los policías y las condiciones laborales. “Los policías salen a la calle sin chalecos antibalas, no tienen herramientas para salir a las calles. En la fuerza no los preparan bien”, se escuchó gritar a una mujer que sostenía un cartel.

A las 19:45, cuando la columna de manifestantes daba la primera vuelta a la plaza, el Diputado Nacional Pablo Yedlin salió de casa de gobierno y abordó una camioneta que lo esperaba sobre calle 25 de Mayo. Un nutrido grupo de manifestantes advirtieron su presencia y cortaron el paso del vehículo. Ante los gritos, Yedlin bajó de la camioneta e intentó sin éxito hablar con los manifestantes.  Primero sobre la vereda y en cuestión de minutos ya sobre la calle, movido de lado a lado por una marea de personas que le gritaban en la cara una cantidad de consignas indescifrables, Yedlin trató de mantener la calma y caminó unos metros siguiendo a los manifestantes que lo rodeaban.

 

En la esquina de 25 de Mayo y 24 de Septiembre  la situación alcanzó su punto máximo de violencia cuando una mujer mayor intentó asentar un cigarro encendido sobre el rostro del diputado. Advirtiendo que la situación estaba a punto de desbordar, un pequeño grupo de personas lo tomaron de los brazos y lo sacaron de la columna.

 

 

 

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