Me maltrataron en el hospital por estar a favor del aborto

14 marzo, 2018

Commentario

Generos
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María Fernanda Ramírez fue a un hospital del interior de Tucumán y le quisieron hacer firmar una planilla ‘en contra del aborto’. Cuando les dijo que estaba a favor de la despenalización, las enfermeras comenzaron a intercambiar ‘tips antiabortos’ y se dio cuenta que no respetaban su opinión ni su cuerpo. Decidió no contestar las provocaciones porque tiene que atravesar todo su embarazo en ese lugar. Por eso se pregunta: “¿yo no firmo, vos me maltratás?”

Decidir transitar el embarazo en la salud pública fue una decisión charlada, pensada, y sobre todo llena de dudas con mi pareja. Pagar por salud privada no solo nos representó un esfuerzo económico, también lo fue ideológico, social y político.
Enfrentar lo débil, maltratado y violento de este sistema público me hizo nublar lo gentil, abarcativo y muchas veces económico que es al mismo tiempo. Yo recibí medicamentos, pude realizarme todos los análisis en el mismo hospicio.
En el tiempo de espera un mar de sensaciones transitaba por mí. Reconocía a mujeres humildes, todas parecían tenerla clara, la espera, qué médicos había, que enfermera trataba mejor. Edades? Todas, panzonas jóvenes y panzonas adultas.
Siento tener las herramientas suficientes para defenderme ante un abuso institucional, si me siento maltratada sé que decir…o creía. Hace 2 días en un hospital del interior de la provincia me preguntaron si estaba en contra del aborto (no dijeron despenalización ni ley) para firmar una planilla que impida el debate, les dije que estaba a favor que no iba a firmar. La enfermera, sin mirarme me dijo, “cuando llegues a tu casa googlea desde que mes tiene vida un bebé” y empezó a intercambiar “tips antiabortos” con la otra enfermera. No les conteste, me tenían que atender, y pensé: no respetan mi opinión ni el cuerpo ajeno; mira si encima no me atienden más. Estoy embarazada de 4 meses, no iba al hospital a abortar, pero me sentí mal.
Entonces, ¿cómo es?… yo no firmo, vos me maltratas, tuve ganas de mandarla a googlear para que se entere cuantas mujeres mueren por abortos clandestinos, para que sepa que hay algunos médicos que realizan abortos en “consultorios” clandestinos por una suma importante de plata. Me pregunté, acaso sospechara que estoy informada que SI quiero sé cómo abortar seguro y acompañada, sospechara que tener información me da poder para decidir cómo, cuándo, dónde y con quien tengo relaciones.
Pero me calmé, respiré y miré para otro lugar, y ahí estaba esa imagen, esa maqueta. Con goma eva intentaron representar el momento del parto, una mujer con cara de espanto y un poco de tristeza rodeada de al menos 5 personas entre médico y quien sabe quién más, con cara de susto, o cara de nada. Otra vez me sentí mal, ofendida, confundida, trato de informarme todos los días sobre lo que implica un embarazo, hablo con hermanas y amigas y nada de lo que esa manualidad me muestra es lo que sucede (salvo las 6 personas alrededor), al menos en la mayoría de los casos.
Entonces respire de nuevo y reflexioné. No es la enfermera, no es la persona que hizo esa maqueta, no es ni siquiera el/la médico/a que trabaja ahí los que me maltratan. Es, y ya lo viví de otra institución estatal, el ESTADO con su gobierno de turno el que ejerce en mí esa violencia.
Son las decisiones políticas y las pocas y nefastas políticas públicas las que maltratan a la sociedad y a las mujeres en particular. No nos educan en la escuela, no nos cuidan en los hospitales no nos protegen en lo social.
Nada es mucho, porque todo es efímero y se termina en cuatro años. En lo público no gastas plata, pero si gastas dignidad.
Mi pareja y yo seguimos eligiendo lo público, lo vamos a defender porque es un derecho y es responsabilidad del Estado cuidarlo, respetarlo y mejorarlo cada día.
Médicos con exceso de horas de trabajo, pocos hospitales, poca inversión en materiales de trabajo. En educación, una Ley de educación sexual y reproductiva que no se respeta pero sí, en cambio, rezamos el Padre Nuestro en las escuelas públicas.
Lo vivimos a pleno y planeamos seguir disfrutándolo. Pero no voy a dejar de denunciar. EL ESTADO ES RESPONSABLE.

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