“Mientras Darío moría, paría un montón de hijos con conciencia y rebeldía”

12 junio, 2017

Commentario

Derechos Humanos
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A 15 años de la masacre de Avellaneda, el Frente Popular Darío Santillán convocó a Alberto Santillán a Tucumán para realizar distintas actividades en memoria de los militantes asesinados.

Alberto Santillán se bajó del taxi y se sintió una estrella de Hollywood. Una treintena de cumpas lo recibieron con un cerrado aplauso en el barrio Villa Muñecas donde inauguraron un mural con los rostros de su hijo Darío Santillán y de Maximiliano Kosteki, asesinados el 26 de junio de 2002 en la denominada Masacre de Avellaneda. “Este es el cariño que nos sostiene para seguir en la lucha”, enfatizó. Alberto llegó a Tucumán convocado por el Frente Popular Darío Santillán (FPDS) y participó de diversas actividades: la inauguración del mural en el local del FPDS, una charla sobre criminalización de la protesta social en coordinación con el FPDS Corriente Nacional y Tierrha y un acto en el club de la Biblioteca Popular Miguel Lillo.

Aquella fatídica jornada del 2002, el entonces presidente provisional Eduardo Duhalde lanzó una feroz represión contra el movimiento piquetero que cortó el puente Avellaneda. Maxi y Darío llegaron muertos al Hospital de Fiorito. En la estación de Avellaneda Maxi había sido baleado en el pecho. Darío volvió a socorrerlo, la policía lo cercó y al tratar de huir recibió un disparo en la espalda. Ambos pertenecían al Movimiento de Trabajadores Desocupados (MTD) Aníbal Verón.

La movilización era parte de un plan de lucha. Más de cinco mil personas reclamaban mejoras en las condiciones de los subsidios, insumos para centros de salud y escuelas, desprocesamientos de luchadores sociales y el fin de la represión.

“Nosotros hablamos con Darío antes de la marcha porque sabíamos que venían fogoneando del lado del Estado, sobre todo del ala dura encabezada por Atanasoff (jefe de Gabinete de Duhalde) y Juan José Álvarez (secretario de Seguridad Interior), que iba a haber represión. Pensábamos que iba a haber compañeros presos, algunos golpeados pero nunca que íbamos a pagar con dos muertos y 33 heridos de plomo”, recordó Alberto Santillán.

Pasa el tiempo y Alberto pide que no haya olvido. Dice que no hay que olvidarse en el momento en que Darío lo mataron en la estación. No hay que olvidarse de Maxi cuando estaba en la estación y uno de los policías le levantó las piernas para que se desangre más rápido. No hay que olvidarse cuando Darío volvió a la Estación y les dijo a sus compañeros que se vayan porque si no los iban a matar a todos. No hay que olvidarse de esa mano de Darío diciendo ‘paren, loco, que el pibe se está muriendo’.

“Recuerdo mucho a mi hijo. Lo extraño mucho. Todavía a 15 años me sigue sorprendiendo porque hay compañeras o doñas o cumpas que se acercan y me dicen cosas de Darío. Cosas que él no nos decía. Si bien contaba algunas cosas, nunca se vanagloriaba de lo que hacía”, conmemoró.

Darío tenía más experiencia que Maximiliano. Maxi se había incorporado un mes antes al Movimiento de Trabajadores Desocupados (MTD). Darío decía que estaba casado con el movimiento. Consideraba que era parte de la sangre de los caídos, heredero de los 30 mil desaparecidos. “Cuando veo las imágenes de mi hijo en la Estación desangrándose, mientras se estaba muriendo, estaba pariendo miles de hijos. Hijos con una conciencia distinta, con una semilla de rebeldía que hace la diferencia”.

“Darío llevó hasta el último lo que creía y lo que decía. Nunca dejar al compañero solo. A Maxi no lo conocía. Volvió, estuvo con él, trató de defenderlo y pagó con su vida. Son esos pequeños grandes ejemplos que nos dejan. No es únicamente Darío ni Maxi. Son tantos compañeros caídos en la época de los militares y los miles de caídos en esta pseudo democracia que nunca hace nada cuando hay que tocar un político. Por eso estamos nosotros”, cerró Alberto Santillán.

 

La causa

A fines del 2014 se reabrió la causa por los asesinatos de Darío y Maxi. En 2006 fueron condenados a perpetua los que apretaron el gatillo: Fanchiotti y el ex cabo Alejandro Acosta, acusados de “homicidio agravado por alevosía”. En cambio, los políticos procesados en lugar de estar imputados por delitos de lesa humanidad, se los acusa de “homicidio simple”, por lo que la causa puede prescribir.La familia y compañeros de Darío y Maxi señalan hasta el día de hoy a varios funcionarios como responsables de la elaboración de la masacre:

  • El Jefe de Gabinete de Duhalde, Alfredo Atanasoff, quién días antes había advertido que no se tolerarían más cortes de ruta.
  • El fallecido ex jefe de la SIDE Carlos Soria, quién habló de las “balas piqueteras” para justificar la represión. Hoy su hija María Soria es Diputada Nacional por el Frente Para la Victoria.
  • El entonces secretario de la presidencia, Aníbal Fernández, quien en conferencia de prensa sostuvo que “no hubo provocación, hubo una vocación formal de que sucediera lo que sucedió. Yo lo sé hace veinte días y hace veinte días (los piqueteros) vienen diciendo ‘vamos por un 19 y 20 de diciembre’”. Fernández se desempeñó como Jefe de Gabinete nacional de Cristina Fernández de Kirchner y se postuló como candidato a gobernador de la Provincia de Buenos Aires por el FPV.
  • Juanjo Álvarez, quien semanas antes de la masacre planeó la estrategia represiva y posteriormente asumió públicamente la justificación de los crímenes al acusar a los piqueteros de intransigentes y de actuar “de manera violenta e irracional”.
  • Felipe Solá, ex gobernador de Buenos Aires en ese entonces, quien recibió a Fanchiotti ese mismo día, lo felicitó y prometió un cargo más alto. Solá es actualmente diputado nacional.
  • Duhalde había asumido el mandato luego de la crisis económica y política del 2001 como una apuesta de distintos sectores de la clase dominante para disciplinar y contener a las barriadas pobres del conurbano a través del aparato político del Partido Justicialista. Sin embargo, luego de la masacre fue la presión y movilizaciones populares las que aceleraron los procesos judiciales y obligaron a Duhalde a adelantar su salida del gobierno.

 

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