#NiUnaTransMenos: “No queremos que las calles sean nuestra única opción”

8 febrero, 2018

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Géneros

Cientos de personas y organizaciones sociales se movilizaron este miércoles 7 de febrero para visibilizar la problemática trans y decirle basta a los transfemicidios y los crímenes de odio contra la comunidad LGTBIQ.

Ayelén. Lourdes. Natasha. Celeste. Jorgelina. Nicole. Paula. Damaris. Aylén. Luisina. Araceli. María. Priscila. Diana. Azul. Cintia. Lara. Marcela.

Sus nombres fueron llamados por las calles céntricas de Tucumán. Cientos de voces gritaron presente mientras las nombraban a lo largo de las siete cuadras que separan Plaza Urquiza de Plaza Independencia. Todas mujeres trans, todas víctimas de la violencia machista. Cada una de ellas tiene numerosas historias de estigmatización y dolor para contar. No todas pueden hacerlo. Ayelén Gómez fue asesinada el 13 de agosto de 2017, y Lourdes Reinoso el 14 de enero pasado.

Sin embargo, el colectivo trans organizó una marcha para recordarlas, para sostener su memoria y para desafiar la impunidad de crímenes de odio como los ataques a Natasha Banegas, a quien le dispararon en las calles Crisóstomo Álvarez y Moreno, y todavía se encuentra internada en el Centro de Salud. Bajo la consigna #NiUnaTransMenos, la marcha estuvo encabezada por la organización LOTO (Libertad y Orgullo Trans Organizadx), y acompañada por otras agrupaciones, como Ni Una Menos Tucumán.

“Si no nos representábamos a nosotras mismas, nadie iba a poder llevar nuestra palabra adonde tiene que llegar. Nosotras empezamos a trabajar con la idea de conectar, de informar, de asistir y de acompañar a las compañeras que estaban en situaciones violentas”, contó Claudina Rukone, integrante de LOTO, quien explicó que el principal objetivo de la marcha fue la visibilización de la problemática trans.

Claudina sostuvo que las personas trans tienen mucho miedo de salir a la calle. Saben que están peligro. Saben que lo que sucedió con Natasha no fue un hecho aislado. “Las chicas ni siquiera se animan a venir al centro a comprarse ropa por miedo a la mirada del otro, al qué dirán, porque encima nadie se mide en el acoso que se recibe en la calle. Somos objeto de burla constantemente, somos víctimas de maltrato institucional, y por parte de espacios privados como un local de ropa, donde te tratan en masculino”.

Hace seis años que la ley de identidad de género fue aprobada en Argentina. Sin embargo, en la práctica, en la cotidianeidad, la estigmatización continúa negando la inclusión y la reparación social que necesita de forma urgente el colectivo trans. Claudina señala que una ley de cupo laboral trans significaría un avance claro para los derechos de la comunidad. “Nuestro interés mayor hoy es que el cupo laboral trans se pueda aprobar para que se puedan abrir la puertas de la sociedad para la comunidad trans. Queremos que las chicas puedan escolarizarse, sobre todo las que ya somos mayores. Hay toda una generación de adultas mayores, considerando que el límite de vida de la comunidad trans es de 35 a 40 años. Todas mueren mucho antes que eso. Si no es por un acto de violencia, es por falta de atención en la salud pública, porque ninguna tiene obra social, nadie tienen un trabajo genuino y real, y la única salida laboral que se tiene es la prostitución”.

Mahia Moyano, integrante de LOTO, tomó el micrófono frente a Casa de Gobierno para denunciar la falta de oportunidades laborales y de educación para las personas trans, y recordó que el año pasado, cuando un proyecto de ley de cupo laboral fue presentado en la Legislatura, “no fue ni siquiera tratado, debido a la intervención de la Iglesia y la complicidad de las fuerzas políticas del régimen”. Y esta situación, sostuvo, continúa relegando a las mujeres trans a la prostitución, “quedando expuestas a cualquier tipo de violencia y hasta la muerte”.

“Lamentablemente, de esto dependen nuestras vidas. No queremos que las calles sean nuestra única opción, ni siquiera una opción, que sea nuestra única alternativa de vida”, explica Claudina.

 

Reconocer es reparar

Jorgelina Salazar, quien sobrevivió un ataque a golpes por parte de un taxista, explicó frente a casa de Gobierno que, a raíz de la golpiza, “estuve sin poder trabajar, porque me rompieron la boca. Pero no me voy a callar”. Todavía con lesiones en su boca, señaló: “hoy puedo contar lo que me pasó, hay chicas que no lo pueden contar, como Ayelén”.

Al terminar, Johana Gómez tomó el micrófono y anunció: “estoy aquí para pedir justicia por mi hermana Ayelén Gómez”. Contó que hay mucha desinformación alrededor de la investigación del transfemicidio de Ayelén. “Hasta el momento no sabemos nada. Nos dicen que hay un detenido pero no sabemos si el detenido está. No sabemos si es realmente la persona a la que acusan, porque no tenemos pruebas, no hemos visto nada”.

También, habló una amiga de Lourdes Reinoso, quien pidió justicia y señaló que, previamente a su asesinato, Lourdes había denunciado por violencia de género a su expareja, quien en la mañana del 14 de enero mató a Lourdes y a su tía de 80 años, en su domicilio de Río Nío.

Anticipando la marcha del próximo 8 de marzo, Mahia Moyano reivindicó la consigna “reconocer es reparar”, y señaló que “la lucha es en las calles. Y en la comunidad, con el conjunto de los sectores oprimidos, es allí donde está nuestra fuerza. Es por eso el próxima 8 de marzo tenemos una nueva cita en las calles. Queremos una vida digna. Queremos respeto. Ni una trans menos. Vivas nos queremos”.

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