“No confío en la policía, menos ahora que me entregaron a mi hijo en cajón”

23 mayo, 2017

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Especiales
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APA! reunió a dos familiares de víctimas de la policía tucumana. Conversamos con Ana Reales, madre de Miguel ‘Reyes’ Pérez y con Facundo Biza, hermano de Ariano. A Miguel, el 24 de diciembre de 2016, un policía le disparó y otro lo remató con un golpe en la cabeza cuando agonizaba en el piso. Ariano y Emanuel Gallardo murieron asfixiados el 29 de junio del 2015 dentro de un calabozo de la Brigada Norte. Ambos casos resumen la persecución sistemática de las fuerzas represivas a los jóvenes de las barriadas populares, las actuaciones ilegales y la falta de políticas públicas de seguridad respetuosas de los derechos humanos.

Ana Reales y Facundo Biza no se conocen personalmente, pero comparten historia. Esa que les permite que uno comience una frase y el otro la complete, con la mirada o con palabras. El dolor los atraviesa pero también la lucha por justicia los une.  Denuncian que los pibes en los barrios les tienen miedo a los policías porque los tienen para las ‘cachetadas’, que usan la ley de contravenciones para recaudar plata y que la droga es una política de Estado. Pero, sobre todo, son contundentes para definir que para los que gobiernan “los pobres no tenemos derecho a la justicia”.

 

¿Qué significa la policía para ustedes? ¿Cómo es la cotidianidad con esa policía?

Facundo: Hay personas que dicen que la policía es un mal necesario. Para mí no. Son un mal innecesario. Lamentablemente, si nos ponemos a ver, los índices de robo no bajan con más policías. Al contrario, aumentan. En los barrios, ellos tienen el trato de quitarte las cosas, correrte o quererte llevar preso porque sí. Los pibes le tienen miedo a la policía porque los tienen para la cachetada. Los que caen en la pasta base, están bajo de autoestima y la policía los trapea, los golpea. Muchas veces hemos visto videos, como al pibito que le hacían lo del ‘caballito’ y lo torturaban. Eso es algo mínimo. Eso es lo que se ve. Lo que no se ve, choca fuerte. Hay cosas que no se saben. La venta de pasta base, por ejemplo. ¿Por qué siempre que hacen allanamientos no encuentran nada? ¿Por qué hacen tantos allanamientos en las villas si sabemos que los verdaderos narcos no están ahí? Todos sabemos que desde arriba hasta abajo es un negocio la droga.

Ana: para mí la policía es lo más corrupto que hay. A mi hijo lo han perseguido de una manera tremenda. Mi hijo fumaba pasta base y venían los motorizados y lo hacían correr. Él les tenía terror. Las veces que lo pillaban le hacían iniquidades. Hasta lo torturaban. Una vez lo voy a ver a mi hijo a la comisaría cuarta y era impresionante cómo lo habían lastimado. Él tenía que robar para los policías. Figueroa y Navarro (los dos acusados por el asesinato) me juraron que me lo iban a entregar a Reyes (así le dice Ana a su hijo) en cajón.  Día a día veo cómo actúa la policía en el barrio.

 

¿Cómo actúa?

Ana: hacen iniquidades. A los chicos adictos los obligan a robar. Los amenazan diciendo que si no lo hacen les pasará lo mismo que a Reyes. Les tienen terror a la policía. Hasta a mí me pegaron para sacármelo a mi hijo. Una vez vienen a decirme que Reyes había robado. Y yo les dije que estaba preso. Igual lo querían acusar a él. Es terriblemente corrupta la policía. He visto cómo le pegaban a mi hijo. Él era una cosa chiquita porque lo dejó flaco el paco. Ocho años luché para sacarlo de esa porquería. Golpeé muchas puertas pero en todos lados me las cerraban.

Tanto en el caso de Emanuel y Ariano como en el de Miguel hay videos de la actuación policial. Está comprobado lo que pasó. Sin embargo, los casos siguen impunes.

Ana: Y ellos (los acusados) andan afuera, como si nada.

Facundo: la policía está de la mano con el poder judicial. Entre bomberos no se pisan la manguera. En el caso de Ariano y Emanuel vamos por los dos años y no hay ningún imputado. Solo estamos en que ya vamos a hacer declarar a otro, a otro y te vueltean y no hay imputación. Parece que mataron a dos perros. Pero no, fueron dos pibes. ¿Quién se hace responsable de esto? Aparte, estaban detenidos en Brigada Norte, que tiene un calabozo. Fuera del calabozo, tiene una jaula, que es como una pieza más de 3 x 4. Había alojados 17 presos y un contraventor. Por un relato de un bombero, si llegaban un segundo más tarde se morían todos. Las pericias se demoraron dos años por $10 mil pesos que no quería liberar la nación. Pero la policía modificó el lugar de los hechos, pintaron el calabozo, hicieron una puerta. Se supone que ellos tienen que saber que la escena del crimen no se toca. Tenemos testigos que había en la comisaría que está junto a Brigada que escucharon al comisario Daniel Cuellar (entonces subjefe de la Brigada Norte) dijo “que se caguen muriendo estos hijos de puta”. Él no dio la orden de que abran. El carcelero tampoco decidió abrir la puerta. Creo que estamos en una provincia donde la justicia avala mucho al policía. Acá el gobierno no se hace cargo. En ninguno de los casos de gente pobre se llega a tener un fallo bueno, salvo en el caso de Ismael Lucena, que se logró justicia por la lucha. Creen que porque somos pobres no tenemos derecho a la justicia.

¿Las dificultades para acceder a la justicia también la sufren en el caso de Miguel?

Ana: Sí. Quiero justicia para mí hijo pero es muy difícil sin lucha.

Tanto en el caso de Ariano como en el de Miguel ustedes contaron que había consumo problemático. ¿Ahí también creen que falla el Estado porque no hay políticas de prevención para contener a los jóvenes?

Facundo: Para mí esa es la política de Estado. Están instalando que se vayan bajando los pobres y se vayan cuidando los ricos. Eso es más político que otra cosa. Si seguimos así, no habrá solo un Miguel Reyes, un Emanuel Briza…van a ser muchos más pibes.

Ana: Ocho años he luchado con mi hijo. He golpeado muchas puertas. Pero me contestaban que él tenía que firmar para que lo internen. ¿Cómo querían que haga si mi hijo vivía en su mundo con la maldita porquería de la droga?

¿Cómo está siendo el consumo en los barrios?

Facundo: Lamentablemente tenemos el problema que el pobre siempre intenta sobrevivir. Si estás criando a tus hijos y frente a tu casa venden droga, ¿qué pueden aprender? El gobierno lo sabe, la policía lo sabe, las instituciones lo saben. Pero hacen la vista gorda porque si no tienen negocio, los policías se quedan sin plata para los fines de semana. ¿O qué me dicen que pasan por la Martín Berro y no ven a todos los chicos que están como zombis por esa maldita porquería? Y ellos lo único que hacen es verduguearlo al pibito que está enfermo. La droga es un negocio y una política de Estado. A veces los pibes roban y los policías, en vez de llevarlos, les quitan las cosas y se las quedan para ellos. Los pibes quedan por contravención y también les sacan plata a las familias.

Ana: en la tapa (el lugar donde los jóvenes de San Cayetano se juntan a consumir paco) ves los encendedores, los chicos zombis. Es impresionante. Eso empeoró con la situación económica.

Facundo: todos los días las cosas más caras, el sueldo no aumenta. Mira el problema de los docentes. Cobran 9 mil pesos y le quieren aumentar chirolitas. Está haciendo mal las cosas el señor Macri. Manzur también. Con los inundados sólo hizo política. Esto es así. De la oportunidad nace el ladrón, dice el dicho. Ellos son así: siempre están al acecho.

Otra coincidencia entre los dos casos, cuando se conocieron las muertes de Emanuel, Ariano y Miguel, hubo una intención de justificar la acción policial bajo el pretexto de que sus vidas no valían.

Facundo: ¿Sabes qué pasa? A veces, el prejuicio de las personas y de la prensa también –más con las redes sociales- deja mucho que desear. Lees muchas cosas que son mentiras. Es verdad que la gente está cansada. La delincuencia no baja, las calles están muy inseguras. Pero bueno, eso es mezcla de todo. Si el Estado no toma cartas en el asunto, esto será tierra de nadie y vamos a terminar matándonos entre todos, que es lo peor.

Usted, Ana, ¿qué sintió con esos comentarios que decían que eran muertes merecidas?

Ana: odio, más vale. Hasta de mí dijeron ‘bajenlá a esa vieja loca, que deje de hablar tonteras’. De mi marido, de mis otros hijos. A todos nos quieren hacer ver como los malos de la película.

Facundo: pero ese prejuicio, al fin y al cabo, siempre se generaliza algo peor que es que las personas que tienen un pensamiento cerrado, se cierran aún más. O hagan que odien a personas enfermas. Los pibes están un poco más sacados y la policía está muy jodida.

 

 

¿Está más violenta la policía?

Ambos al unísono: ¡Sí! Totalmente.

Facundo: Están peor. Son prepotentes, dueños de la calle y te quieren intimidar con sus itakas, con sus gritos. A veces, te paran y tienen un olor a alcohol tremendo. Yo estuve detenido por contravenciones en la brigada donde estuvo mi hermano. En el 2010. Y era para Navidad. EL 24 te daban amnistía y te mandaban a la calle. Venía uno de los policías y tomaba cocaína delante de los presos diciendo “qué rica que está”. Se burlan de nosotros, nos toman por idiotas. Estos te levantan por tomar una cerveza en la vereda. Los levantan a los changos y les piden 600, 700 pesos a la familia para soltarlos. Prefiero pagar si tengo la plata, antes de ver qué me pasará ahí adentro. En la policía no confío para nada.

Ana: en el barrio se ven muchas cosas. Saben estar los chicos fumando. Y vienen los policías, los motorizados haciendo tiros en el camino, les pegan, les sacan lo que tienen. En la policía no confío para nada. Menos ahora que me lo han entregado a mi hijo en cajón.

 

En la causa de Emanuel hay 8 acusados. También está apuntado Mansilla, jefe de la regional Norte, que era mano derecha del exgobernador José Alperovich. Hasta ahora, la causa está paralizada y no hay ningún imputado.

 

 

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