Piquete para conseguir salud sexual y reproductiva

18 junio, 2017

Commentario

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A partir de dos eventos muy distintos, que hacen a lo cotidiano de algunos debates sobre salud sexual y reproductiva, se puede ver el fuerte contraste de acciones e ideas sobre el rol que deben jugar los y las profesionales de la medicina. Por un lado la Academia Nacional de Medicina organizó una conferencia (con abogados de genocidas como disertantes) para rechazar la cátedra rosarina denominada “el aborto como un problema de salud”. Al modo de la Inquisición, los expositores del fundamentalismo católico usaron argumentos que niegan derechos adquiridos, censuraron debates y ocultaron la realidad de la salud sexual y reproductiva en Argentina.

Por otro lado Mario Sebastiani, doctor en medicina de la División Tocoginecología del Hospital Italiano de Buenos Aires, brindó una conferencia sobre “la relación de médico-paciente en el siglo XXI” en la Universidad San Pablo Tucumán, donde dictó una serie de talleres con la participación de alumnos y docentes para cuestionar el modelo medico hegemónico. Sebastiani charló con APA! sobre la importancia que tiene en la medicina la valoración de los contextos de pobreza, la falta de educación, la problemática de las niñas madres y los derechos de los pacientes. Interpeló a las sociedades científicas a que “comprendan que no son sociedades para los médicos, sino para los damnificados, los niños sanos y enfermos, las mujeres sanas y enfermas, los pacientes oncológicos, hipertensos, diabéticos. Tienen que dar un salto cualitativo para comprender que el objetivo es que a través de una mejor medicina, tengamos una población más saludable y que pueda cumplir sus derechos”.

Nuestra provincia no está adherida a la Ley 25.673, que creó en el año 2002 el Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable. En su opinión, ¿qué beneficios ha propiciado esta norma nacional desde el punto de vista del ejercicio de la medicina y desde lxs pacientes?

Se hacen leyes porque hay derechos vulnerados. La ley de Salud Sexual y Procreación Responsable ha sido un hito en la medicina. No cambió todo. Pero es bueno que sientes a estos personajes, los legisladores, y los hagas reflexionar sobre esta temática. No fue un día, no fue un lunes, esto fue un proceso y una lucha muy importante entre sectores conservadores o relacionados con la iglesia o valores tradicionales de esta sociedad versus sectores que percibían que había que modificar la relación de la salud, la mujer, la medicina y su proyecto. Es muy positivo que exista una ley, primero porque es un ejercicio intelectual muy importante y segundo porque cuando tengo una ley le otorgo derechos a las personas y yo como médico tengo que cumplir obligaciones. Otorgo derechos a que se exijan ciertas cosas que antes estaban vedadas totalmente. El país ha crecido en planificación familiar. Planificar no es sólo la provisión gratuita de anticonceptivos, sino que se viene modificando una conciencia social que entiende que planificar es estar preparados para tener un hijo, tiene que estar planeado, hay que tenerlo en determinado momento de la vida. Hay muchas cosas que han mejorado gracias a esta ley, y a otras como la anticoncepción quirúrgica voluntaria, sea la ligadura tubaria o la vasectomía, hay un mejor plafón para hacer el diagnóstico prenatal. Pero claramente la situación está mal. Todo el país está mal en este aspecto, anda con muletas.

Sin embargo, sin tener la adhesión a la ley, mis colegas tucumanos siguen haciendo buena medicina. No todos. Y es por eso que ante la falta de ley, la mujer, el niño, el paciente no puede optar por su derecho. Pero de forma independiente a la ley, los médicos tienen una actitud de ayuda ante el paciente. Tratan, con ley o sin ley, que tengan anticoncepción, que tengan la interrupción de un embarazo lo más segura posible. Los médicos trabajan tratando de disminuir los riesgos. No todos, y por eso me gustaría que Tucumán adhiera a esta ley. No entiendo cuáles son los motivos por los cuales no adhiere, porque si uno la lee en su enunciado no afecta a nadie, a ningún uso o costumbre, a ninguna moral. Dice cómo se hace una buena medicina para salvaguardar la salud y la vida de las mujeres. La ley 25.673 no es una declaración de gente buena, se tomó evidencia científica que existe en el mundo y se le dio el marco de referencia.

¿Por qué es necesaria la salud sexual y reproductiva?

Tenemos que tener una salud sexual buena, porque si no me enfermo, me infecto y me muero. Debemos tener una reproducción planificada. Si yo a una mujer que tiene 12 hijos le pregunto si quiere a sus hijos me contesta que sí. Pero si le repregunto si hubiera querido tener menos hijos me contestan que claro que sí. ¿Que faltó cuando uno tiene muchos hijos o en los momentos inadecuados? Faltó el Estado. No solo repartiendo anticonceptivos y profilácticos. Se necesita que el Estado actué sinérgicamente y en distintas etapas. Educación, el mejor anticonceptivo. Dentro del colegio hay que dar salud sexual integral, que también es una ley que no se cumple nada. Hay que dar crecimiento en esta temática a los adolescentes. Vivimos en un país donde tenemos cuatro veces más embarazos adolescentes que otros países en el mundo. Y las adolescentes menores de 19 años aprendieron que el embarazo las alejó de la educación y el trabajo. Los cuales son dos diamantes (no sólo derechos) en este mundo. Cada año tenemos en el país 4 mil nacimientos cuyas madres son menores de 15. La mayoría son violaciones. De hecho, el abusador en la generalidad de los casos es un familiar o un allegado a la familia.

En Tucumán hay sectores conservadores que se oponen al acceso a la salud sexual y reproductiva. Esto ha repercutido en casos concretos de vulneración de derechos de las mujeres como María Magdalena, Nelly y Belén. ¿Qué rol tienen las universidades y las corporaciones científicas?

La sociedad actual ha actuado sinérgicamente para vulnerar derechos. Tenemos que transformar la sociedad por una que trabaje para que se cumplan los derechos, de abajo para arriba. Las personas tiene que exigir mejor educación, la mayor cantidad de tiempo  posible, porque eso será mejor trabajo, menos violencia, menos consumo de drogas, mejor salud sexual y reproductiva. Las personas deben exigir de una vez por todas la Educación Sexual Integral.

Hay que intentar que las identidades intermedias, como las sociedades científicas, las cuales conozco perfectamente bien, traten de incorporar algunos temas en sus agendas y que comprendan que no son sociedades para los médicos, sino para los damnificados, los niños sanos y enfermos, las mujeres sanas y enfermas, los pacientes oncológicos, hipertensos, diabéticos. Tienen que dar un salto cualitativo para comprender que el objetivo es que a través de una mejor medicina tengamos una población más saludable y que se puedan cumplir sus derechos. Todo esto es un movimiento cotidiano: mañana, tarde y noche. No se puede resolver esto para el lunes que viene. Esto es trabajo.

Sin embargo, en el escenario tucumano planteado, hay varias cosas que no me gustan de él  pero me parece que tiene un movimiento feminista para sacarse el sombrero. Hay que mirar a estas mujeres, seguir molestando y denunciando. Es decir, hay que hacer piquete y piquete. En el sentido de enrostrarle a la gente que lo que está haciendo  es quedar bien con la religión y no con las mujeres y los niños. El interés que están protegiendo es la religión. Porque la religión es algo que uno incorpora con autonomía en su vida, puedo adherir a una religión o no. Pero la salud es un derecho de todas y todos. Hay que seguir militando, mostrando, reclamando y generando espacios de reflexión y tratar de ir copando con nuevos pensamientos en estas sociedades

¿Por qué se habla de aborto como problema de salud?

Cuando vos analizás el aborto desde la religión, en realidad estas mostrando un evento de valores y de moral. Cuando estás del lado de la despenalización del aborto no importa lo que pienses, porque el escenario de la despenalización es mucho mejor que el de la penalización. Porque donde está despenalizado, tiene 4 a 5 veces menos aborto,  no existe la enfermedad o la mortalidad por aborto, existe educación sexual, existe mejor anticoncepción. Tiene verdadera protección de los embriones, verdadera prevención del embarazo no deseado. Todo está basado en la evidencia, porque está demostrado. Lo otro es una creencia, porque que alguien diga que una célula de 46 cromosomas es una persona es una cosa discutible, filosóficamente, legalmente, éticamente. Sigan discutiendo estos desarrollos intelectuales pero lo cierto es que si yo lo despenalizo a estos problemas los voy a sacar.

Un buen ejemplo de esto es Uruguay, donde desapareció la muerte materna. No es que cambió cuando legalizó el aborto. Uruguay venía cambiando porque la despenalización del aborto fue la consecuencia de una actitud médica que comenzó a bajar los riesgos. En qué trimestre hay que hacerlo, las pastillas se consiguen en tal o cual lugar. Hay cosas que vienen cambiando independientemente de las barreras que existen. Podemos decir que hay una suerte de democratización de la interrupción del embarazo porque se hace con pastillas. Hoy no hay que hacer más un raspado. Hoy con pastillas se puede interrumpir un embarazo con el 90 por ciento de seguridad. Están perdiendo la batalla. Con las ricas ya la perdieron hace mucho. La despenalización es necesaria para homogenizar la población. Hay que tratar de llegar a todas las mujeres: la ley democratiza y da la posibilidad de consumar o ejercer un derecho.

En tu práctica, ¿cómo fue comprender la autonomía de la mujer como un derecho?

Me fue ayudando la bioética, me ayudaron algunos mayores que yo tuve, que me sacaron del modelo hegemónico médico. En mi práctica me mostraron que independientemente de la legalización o no del aborto, el médico debía inexorablemente, para devolverle a la sociedad lo que ha recibido para ser profesional, trabajar en la reducción de riesgos. Nosotros como médicos sabemos perfectamente cómo asesorar e informar a una mujer, cómo hacerse un aborto seguro aún dentro de la clandestinidad.

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