Policías atacaron nuevamente a la familia de Facundo Ferreira

27 noviembre, 2019

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Efectivos del Grupo Especial de Apoyo Motorizado de la Policía de Tucumán ingresaron al Barrio Juan XXIII, la “Bombilla” y golpearon a vecinos, vecinas y familiares del niño de 12 años asesinado por dos efectivos el 8 de marzo de 2018. También dispararon balas de goma e hirieron a dos personas, informaron desde la organización La Poderosa.

“’Es la tercera vez que nos atacan después de la muerte de Facu. Ayer amenazaron de muerte a mi hija Rita, a mi me apuntaron con una escopeta y a mi nieto Ulises, de 12 años, lo patearon y balearon en una pierna’”, Mercedes Ferreira, abuela de Facundo (Ferreira)”.  La información fue publicada en el twitter de La Garganta Poderosa, la revista de cultura villera, brazo literario del movimiento La Poderosa.

A partir de un procedimiento de control de tránsito en El Barrio La Bombilla, agentes del  Grupo Especial de Apoyo Motorizado de la Policía de Tucumán forcejearon, golpearon, insultaron y violentaron a familiares de Facundo. “Negras villeras chupapijas”, les decían a las mujeres, develando su carácter misógino y clasista. Dispararon – sin medir consecuencias – a familiares de Facundo, especialmente a las mujeres y niñes. También golpearon a otro hermano de Rita, que tenía puesta una remera que decía “Justicia por Facu”.

Estas rutinas policiales brutales – que son moneda común en los barrios populares – parten siempre del presupuesto del enfrentamiento: la policía cae armada hasta los dientes sin importar el tipo o razón del operativo. Opera también la selectividad de cuándo la institución elige desplegar su arbitrariedad – no es casual su accionar para con ciertos sectores, a los que decide castigar por negros, por pobres, por villeros.

“A Ulises, mi sobrino de 12 años, le pegaron con la escopeta en la espalda. Cuando ví que cayó al piso pero porque también le habían disparado con balas de goma me asusté tanto que me orine encima. Les pedía por favor que no lo golpeen”, relató Rita  según el twitter de La Poderosa, y confirmó a APA! la información . La Poderosa viene acompañando a la familia desde el inicio de la causa, junto a otras organizaciones como Andhes, el Frente Popular Daría Santillán, etc. Además, impulsaron el merendero “El negrito Facundo” que atiende 80 niños y niñas del barrio cada martes y jueves.

Luego de la represión, familiares de Facundo fueron a denunciaron lo sucedido en la Comisaría sexta de la capital tucumana. En ese contexto, el comisario informó a una abogada de Andhes que acompañó la denuncia que “con claridad que se trataba de un “abuso de poder” por parte de estos agentes y que  “conocía lo que le había sucedido a la familia Ferreira y condenaba esa brutalidad”. Andhes, que acompaña la querella contra los policías que ejecutaron extrajudicialmente a Facundo, consideró que fue “una acción de amedrentamiento que busca además generar miedo y revictimizar a una familia que a pesar de todo sigue confiando en las instituciones y luchando por justicia”.

Por tercera vez desde el asesinato de Facundo Ferreira la policía provincial lleva a cabos operativos violentos alrededor de la familia. “La institución policial debe ajustar sus procedimientos a los límites legales en un estado de derecho, al tiempo que en particular en relación a la Familia Ferreira al Estado le caben las obligaciones de reparación y de no repetición. Sin embargo, lejos de cesar el atropello la violencia continúa. Recordemos que en agosto de 2018 el agente Díaz, denunció cómo los agentes imputados le encargaron tirotear el domicilio de la familia”, resaltaron desde Andhes.  Y exigieron un cese a este repertorio de violencia en los barrios.

 

El caso

La madrugada del 8 de marzo, Facundo -de 12 años- iba de acompañante en la moto de Juan, un adolescente de 15. Habían ido a ver las picadas de motos en el Parque 9 de Julio. Salieron de ahí y aceleraron cuando dos policías en moto comenzaron a perseguir a otras dos motos que iban más adelante. Juan también aceleró. Sintió algo: era Facundo cayendo de la moto. Los policías Nicolás González Montes de Oca y Mauro Gabriel Diaz Cáceres fueron quienes lo persiguieron, le dispararon, montaron la escena del crimen para que parezca un enfrentamiento y dieron la versión que sería asumida como la oficial por el gobierno de Tucumán.

Después de un año y siete meses, la fiscala Adriana Giannoni solicitó el requerimiento de elevación a juicio. González Montes de Oca y Díaz Cáceres serán juzgados como coautores del delito “homicidio agravado por alevosía en el abuso de la función como miembros integrantes de las fuerzas policiales”.

 

Fotos: gentileza @gargantapodero

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