POLICÍAS REPRESORES, UNA TRADICIÓN FAMILIAR

2 marzo, 2017

Commentario

Derechos Humanos Gatillo fácil Represión Estatal

Uno de los acusados por el asesinato de Miguel Reyes Pérez  en el barrio San Cayetano es Gerardo Figueroa, hijo de Hugo Javier, condenado en la megacausa “Jefatura II-Arsenales II”. Denuncian que el agente sigue en función en la comisaría Cuarta. Foto: Bruno Cerimele. 

Dos policías están acusados de ser los responsables del asesinato de Miguel Reyes Pérez, un joven con problemas de adicción y antecedentes penales que los agentes usaban como chivo expiatorio de todos los delitos cometidos en el barrio de San Cayetano y que tenían de rehén para sacarle dinero a su familia.

Uno de ellos es Gerardo Andrés Figueroa, de 34 años, oficial de Patrulla Motorizada que presta servicio en la Comisaría Cuarta. En la denuncia por homicidio, la madre de Miguel, Ana Reales, indicó que “en reiteradas oportunidades mi hijo fue perseguido (se refiere a Figueroa y al otro acusado, Navarro Mauro Matías) por ambos agentes, insultado, maltratado y extorsionado de pagarles dinero bajo amenaza de ser “empapelados”, a decir, que le armen una causa penal, en un claro ejercicio arbitrario del poder policial. Incluso días antes de los hechos, ambos agentes se presentaron en mi domicilio y me amenazaron ‘Mire Sra. a su hijo, a Reyes lo voy a entregar en cajón, se lo juro, lo voy a entregar en cajón'”.

La ley de contravenciones es la herramienta que usa la policía para detener arbitrariamente a los jóvenes que no quieren robar para ellos y de paso sacarles plata a sus familias que pagan para que los liberen. Es una norma que se promulgó durante la última dictadura cívico militar y declarada inconstitucional por la Corte Suprema de Justicia de la Nación en el año 2009.

Figueroa sigue en funciones, según denunciaron desde la familia Reyes Pérez. Además, APA! pudo indagar que es hijo del condenado en la megacausa Jefatura II-Arsenales, Hugo Javier Figueroa, quien goza actualmente del beneficio de la excarcelación.  Ambos comparten la misma casa, en el Barrio San Cayetano. Su padre es un ex policía condenado a 16 años de prisión por homicidio triplemente calificado por alevosía, asociación ilícita y prisión ilegítima de la libertad con apremios. Fue subordinado del multicondenado Heriberto ‘Tuerto’ Albornoz, jefe del D2 durante la última dictadura cívico-militar y unos de los represores más inhumanos, según las denuncias de víctimas.

“No se podría decir que todos los hijos de represores son iguales a sus padres pero sí que la matriz represiva de la policía se mantiene desde la época de Figueroa padre a la época de Figueroa hijo”, plantearon desde andhes.

La causa está actualmente paralizada. La organización de Derechos Humanos realizó un pedido para ser admitida como querellante, lo cual significa una novedad procesal en la justicia provincial. La Fiscalía X, donde recayó la denuncia, no tiene titular. Para marzo, quedó a cargo Carmen Reuter  que deberá definir el planteo de andhes. Adriana Reinoso Cuello, quien subrogó la fiscalía en febrero, tuvo 20 días el expediente y no tomó posición.

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