“Queremos trabajar pero la política no te da la posibilidad de vivir dignamente”

26 mayo, 2017

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Derechos Humanos
Daniel Pérez, Carlos Díaz y Gabriel Ponce posan frente al Cepla. "Juegan con la ilusión de los pobres", sintetizaron.
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Siete operadores socioterapéuticos, jóvenes en recuperación de adicciones, fueron despedidos sin notificación por la Sedronar y desplazados por el gobierno provincial en medio de la pelea por la construcción del Centro Preventivo Local de Adicciones en La Costanera.

“Cuando andas tirado y te dan una mano, te sentís contento. Pero que el mismo Estado te cierre las puertas, te hace sentir que no servís para nada. Duele”. Gabriel Ponce lamentó la situación por la que están pasando siete jóvenes que fundaron el Grupo Ganas de Vivir, un espacio que reúne a jóvenes en recuperación de consumo de sustancias. En febrero fueron virtualmente despedidos del equipo de trabajo que incorporó la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar) para lo que sería el Centro Preventivo Local de Adicciones (Cepla) de La Costanera.
El Grupo es parte de un dispositivo de salud mental de asistencia y prevención de adicciones impulsado originalmente por los psicólogos Emilio Mustafá y Martín Vizgarra y luego incorporado al Ministerio de Desarrollo Social de la provincia.
En diciembre del 2013, el cura Juan Carlos Molina, entonces titular de la Sedronar anunció en La Costanera la creación de la “casa de medio camino” para chicos en situación de consumo. Se adelantaba a la propia Cristina Fernández de Kirchner, que en marzo siguiente anunció la construcción de 210 centros preventivos de adicciones en todo el país como parte del programa Recuperar Inclusión. De ese total, solo 11 fueron concluidos. La construcción del Cepla de La Costanera comenzó en julio de 2015, con fondos nacionales, y se detuvo en diciembre de ese año. Actualmente, los gobiernos provincial y nacional se deslindan de la responsabilidad de concluir con la obra mientras el edificio sufre permanentes saqueos.
Como parte de los trabajos del Cepla, la Sedronar se designó un equipo que incluía psicólogos, trabajadores sociales y siete jóvenes en recuperación de adicciones del Grupo Ganas de Vivir que replicarían sus experiencias con otros chicos en situación de consumo: a Carlos Díaz, Gabriel Ponce, Daniel Torres, Pablo Pérez, Isabel Pérez, Natalia Luna y Nicolás Montesino les informaron que formarían una cooperativa y les solicitaron que se inscriban como monotributistas. Su función sería la de tallerista y fueron formados como operadores socioterapéuticos en la facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Tucumán.
A pesar de las promesas, nunca firmaron contrato con la Sedronar, no se conformaron como cooperativa, no recibieron ninguna boleta de sueldo y durante casi seis meses trabajaron gratis. Empezaron sus labores en octubre del 2014, en enero siguiente presentaron sus papeles y recién en marzo cobraron su primer sueldo. Durante los casi dos años que estuvieron vinculados a la Sedronar, los pagos fueron irregulares. Llegaron a cobrar en ocasiones casi con 4 meses de mora. En enero pasado cobraron por última vez. Dos meses después, Roberto Moro, actual titular de la Sedronar, se comprometió en concluir el edificio del Cepla y en regularizar la situación laboral de los jóvenes.
Sin embargo, ahora se enteraron de manera extraoficial que no habrá próximo sueldo: fueron desvinculados de sus puestos como talleristas.
“Uno sueña con salir adelante y que te hagan esto te destroza. Si nos decían que no seguíamos, buscábamos otra cosa. Estuve vendiendo como ambulante pero ahora no pasa una. Hago changas y me la rebusco como puedo. Al gobierno le digo si creen que es lindo levantarse y no tener para comer”, lanzó Carlos Díaz, uno de los integrantes del Grupo Ganas de Vivir.
Con bronca, Gabriel Ponce consideró que “nos formaron y luego nos abandonaron. Me da bronca. Encima ni nos avisaron que nos despidieron. Eso es peor. Moro se había comprometido en terminar el Cepla y regularizar nuestra situación. No cumplió. Somos los nuevos despedidos del macrismo”.
En la misma sintonía se manifestó Daniel Pérez, que contó además la discriminación permanente a la que son sometidos. “Fui a pedir trabajo a un supermercado pero me dijeron que no porque soy de La Costanera. Ahora trabajo en la cosecha del limón y hago changas que me sirven para comer”, relató con un dejo de tristeza y desánimo.
A los jóvenes les arrebataron las ilusiones, las esperanzas de contar con el apoyo del Estado para consolidar su recuperación de las adicciones. “Te hacen sentir bien para la mierda”, sintetizó Carlos Díaz.
Los dardos no fueron solo contra el gobierno nacional sino también contra el provincial, que analiza incorporarlos como parte de la Secretaría de Prevención de Adicciones. “Nos tienen con mentiras. Juegan con las ilusiones del pobre. Ojalá que se cumpla lo que dijo (Osvaldo) Jaldo (NdR: el vicegobernador comprometió que se finalizarían las obras del Cepla con fondos provinciales). Me da bronca recordar cuando Macri decía ‘pobreza cero’. Parece que era ‘cero pobres’ en realidad”, recalcó Gabriel Ponce.
Y cerró, contundente: “nosotros preferimos pasar hambre y no salir a robar, no hacer daño a otras personas. Uno se la banca y sale a luchar para conseguir lo que nos merecemos. Pero parece que a nadie le importa el sacrificio que uno hace para dejar esta porquería de la droga. Tanto nación como provincia no quieren hacer nada ni ayudar contra las adicciones. Hacen campañas donde no existe la droga, como en la Plaza Independencia. Que vengan a los barrios bajos, que vean cómo vivimos. Acá venden paco y se ven las peores cosas. Queremos vivir dignamente pero la política no te da la posibilidad de trabajar para dignificarte. Para ellos somos ‘negros de mierda’”.

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