Si actuaran con hechos, salvarían vidas

16 marzo, 2018

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Territorial
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Días atrás el jefe de Gabinete Marcos Peña anunció que desde el gobierno nacional decidieron que el Cepla de la Costanera no se construirá. Aquí, el gobernador Juan Manzur respondió que la provincia se hará cargo. Esto ya lo prometieron en 2014 la ex presidenta Cristina Fernández, el ex gobernador José Alperovich y la ex ministra de Desarrollo Social Beatriz Mirkin. Esto ya lo había prometido el año pasado el titular de la Sedronar Roberto Moro. Mientras tanto, ¿saben todo lo que pasó en ese tiempo? ¿Saben cuántos chicos murieron a causa de la droga? Yo puedo contarlo.  Por Carlos Díaz.  

Me llamo Carlos y vivo en el barrio Los Vázquez. Ahora puedo hablarles y contarles de mi lucha, pero antes no podía. Años atrás andaba perdido, en la calle, preso del paco. Por suerte alguien me ayudó, y luego llegaron otros. Así aprendí que solo no se puede salir.

Un día mi amigo Gaby me contó de lo que estaba haciendo junto a otros chicos en el barrio Costanera, y también me contó de la lucha de las Madres del Pañuelo Negro. Él me invitó, me dijo que me acercara a escuchar de qué hablaban. Eran un grupo de chicos que querían recuperarse de las adicciones. Pero no estaban solos, estaban acompañados por psicólogos. Y así comenzó mi proceso.

Todo ese tiempo tuve contención, amor y escucha de parte de los profesionales que iban al barrio a juntarse con nosotros. Poco a poco algunos comenzamos a recuperarnos. Hicimos varias cosas entre todos. Durante un tiempo tuvimos un programa de radio en el barrio, “Ganas de vivir” se llamaba, igual que el grupo. Ahí podíamos hablar de los que nos pasaba, de lo que nos preocupaba y también de los problemas del barrio. Con el tiempo, y con mucho esfuerzo, pudimos organizar un comedor de noche para brindarle un plato de comida a los chicos adictos que no tienen nada, pero también para la gente del barrio que necesitara. Siempre pensamos que en el barrio hacía falta un lugar especial, donde se pudieran hacer estas cosas y mucho más, para trabajar en la recuperación de los jóvenes con problemas de adicción.

Poco a poco fuimos levantándonos y comenzamos a pensar en el futuro. Porque aprendimos que nosotros también podíamos crear y creer en los proyectos. En el medio protagonizamos un documental, “Costanera: comunicación de la esperanza”, a partir del cual nos conocieron en toda la provincia, incluso en el país.  Esto pasó a fines del 2013, justo cuando en el barrio recibimos la visita del cura Molina. En ese momento él era titular de la Sedronar. Le mostramos el video. Se conmovió. Y ahí nos prometió por primera vez que iban a construir lo que todos ahora conocemos como Cepla (Centro Preventivo Local de Adicciones), por que no podía creer la situación que estábamos padeciendo lo tucumanos y como se nos estaban muriendo los chicos. Meses más tarde, ya en 2014, la presidenta Cristina haría oficial el anuncio.

A partir de ahí, comenzaron las promesas. Actos de por medio en el barrio, con visitas relámpago, de la mano de la Ministra Mirkin y Lucas Haurigot Posee, que en ese momento era el Secretario de Adicciones, se cansaron de anunciar que el Cepla se construiría, que en pocos meses comenzarían las obras, que no nos preocupemos porque íbamos a tener respuestas. Y así pasó el tiempo. Recién a mediados del 2015 comenzó la construcción. ¿Se imaginan nuestra felicidad? Por fin cumplían con algo. Pero, por si no se acuerdan, eran tiempos de elecciones. Y lo que comenzó, nunca se terminó. Había plata, pero se la robaron. Aquí ganó Manzur, y como presidente ahora lo tenemos a Macri. Hoy en día el predio donde se construiría el Cepla está abandonado.

Les dije que en todo ese tiempo habíamos hechos muchas cosas. Bueno, siete de los chicos que formábamos parte del grupo Ganas de Vivir estudiamos, nos capacitamos y finalmente nos recibimos de técnicos Operadores Socioterapeutas en Adicciones por la Universidad de San Martín de Buenos Aires y la Sedronar. Queríamos ayudar a otros. Queríamos trabajar. Nos habían prometido que íbamos a formar parte del equipo técnico que trabajaría en el Cepla. Pero también nos mintieron con eso.  Nos dijeron que íbamos a conformar una cooperativa, nos pidieron que nos hagamos monotributistas, pero nunca firmamos contratos ni recibimos una boleta de sueldo. A penas trabajamos un par de meses, con sueldos atrasados, y de repente nos despidieron.

Yo que fui un enfermo adicto, siempre estoy pensando en salir y en querer ayudar a otros. Tengo un título, hice un programa de radio, soy periodista. Pero no me dejan vivir. ¿Porque no quieren construir el Cepla? ¿Por qué no quieren que los jóvenes se recuperen? Los gobernantes siempre dicen que los jóvenes son el futuro de la sociedad, pero los están matando en el presente.

Como les dije, nunca estuve solo, pude recuperarme gracias a la contención y el acompañamiento de los técnicos profesionales. Y también aprendí a luchar, con mis compañeros, con las madres, con vecinos de otros barrios que también quieren luchar contra la droga. Todos juntos pudimos organizarnos como “La hermandad de los Barrios” y sumarnos a la lucha de “Las Madres del Pañuelo Negro”.  Hicimos marchas multitudinarias, manifestaciones, piquetes, fuimos al Congreso de la Nación, presentamos petitorios, tuvimos varias reuniones con Pablo Yedlin, con Gabriel Yedlin, con Matías Tolosa, con funcionarios de la salud y hasta de seguridad. Nunca nos atendió el Gobernador. Igual, aprendimos a bancarnos que nos cerraran la puerta en la cara.

No se imaginan la bronca que me dio leer que Marcos Peña diga que el Cepla no se va a construir. No se imaginan la bronca que me dio leer que Yedlin anunciaba la contratación de nuevos talleristas para trabajar en adicciones. A que no se imaginan lo que sentí cuando leí que Manzur prometió, una vez más, construir el Cepla. ¿Saben que se vienen tiempos de elecciones? Parece que todo se repite.  

El año pasado la Secretaria de Adicciones dejó sin trabajo al equipo técnico de abordaje territorial que trabajaba con jóvenes adictos en la Costanera, Los Vázquez, El Sifón, Santa Inés, entre otros barrios. Dijeron que los contratos se habían terminado, que no tenían plata. Pero ahora de repente, anuncian la llegada de nuevos pasantes. La gente que pusieron a trabajar en los barrios no están especializadas en adicciones. Son talleristas o pasantes, no profesionales con experiencia.

Los psicólogos especializados que necesitamos son los que teníamos, son los que ya nos conocen, los que saben de nosotros. Poner gente nueva a trabajar es como comenzar de cero. La confianza se construye, se gana. Eso es lo que teníamos con ellos. Y eso para un chico con problemas de adicción es importantísimo. Ellos eran los que estaban, los que prometían y cumplían, los que no fallaban nunca. Los chicos ya están cansados de que venga gente a chamuyar al barrio.

Nuestra lucha fue junto a los profesionales. Yo pude recuperarme en la Costanera, y luego llevé mi experiencia a mi barrio Los Vazquez, para tratar de salvar a los chicos que se estaban muriendo. Y ahí, otra vez, me acompañaron los técnicos. Y se formó un grupo de jóvenes, varones y mujeres, llamado “Con esperanza nos fortalecemos”, que hace varios años ya también vienen luchado contra las adicciones.

Nosotros necesitamos un centro de rehabilitación, de asistencia y prevención, que funcione todos los días, las 24 horas, con guardias. Los que trabajan en los barrios saben que los changos y las chicas necesitan contención todo el tiempo, y que a veces el pedido de ayuda puede venir en cualquier momento. No puedo creer que los funcionarios quieran salvar a los chicos simplemente con juegos recreativos. Sí, eso puede ser una parte del proceso, pero antes necesitamos mucho más. Parece un chiste de mal gusto. Los chicos se están muriendo. Los chicos quieren ayuda ya.

Hace años ya que venimos luchando por el Cepla, y así lo llamamos porque es el nombre que le dieron desde el gobierno. Primero lo imaginamos, lo proyectamos, luego lo reclamamos a las autoridades, más tarde lo defendimos, aun cuando ni siquiera estaba construido y ahora lo lloramos. Siempre luchamos por el Cepla. En estos momentos en el barrio quedan las ruinas de la estructura de lo que se suponía debía ser el centro. Pero la gente lo quiere ahí, no se rinde, y ahora los vecinos nos juntamos para limpiarlo. Sabemos que el centro no es una solución mágica, pero por algo se comienza.

Más allá de tratar de dar un mensaje, esto es un pedido desesperado, un llamado a conciencia para los funcionarios: hay muchos chicos que quieren salir de las drogas, pero ustedes no nos están dando la posibilidad. ¿Se imaginan que lindo sería que tomen la decisión de hacerlo? Que se construya ese lugar, y a partir de allí generar un camino de recuperación para muchos jóvenes como yo. Tener un lugar digno, donde seamos recibimos y no expulsados, donde atienda nuestra salud y no promuevan nuestra enfermedad, donde estemos acompañados y asistidos por profesionales y no por pasantes que luego de un par de semanas nos abandonarán, un lugar donde tener una chance para poder pensar en proyectos y en la vida a futuro, y creer que nosotros también podemos vivir, que vamos a vivir, y dejar de pensar que por ser enfermos adictos no vamos a tener futuro.

No tienen corazón, no tienen sentimientos. No quieren que las personas sigan viviendo. Decían que somos un fracaso, pero algunos aquí estamos, vivos todavía, porque sabemos que podemos, porque sabemos que también tenemos derecho.

Mientras les cuento todo esto lloro.

Pero son lágrimas de bronca y tristeza. Porque yo salí, pero no pude hacerlo solo. Y todavía me cuesta. Para nosotros, aún recuperados, nunca hay trabajo, nunca hay puertas abiertas. Lloro porque hay muchos changos y chicas que están solos, porque el gobierno los abandonó.

¿Después de que se murieron un montón de chicos a causa de las adicciones, justo ahora hay una nueva promesa? Basta de salir a los medios a decir que van hacer esto o aquello. Queremos hechos y no mentiras. Ya no les creemos. Aquí no importa el partido político. Aquí no importa nación o provincia. Aquí lo único que importa es que mañana no tengamos que leer en las noticias el nombre de un nuevo joven muerto a causa de la droga.

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