Un besazo contra la lesbofobia

7 octubre, 2017

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Generos
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La comisión organizadora de la Marcha del Orgullo, en el marco de una actividad a nivel nacional, convocó a realizar un besazo frente a la Comisaría 1º para repudiar la detención de Mariana Gómez por ser lesbiana. También recordaron el caso de Aracely Figueroa, una mujer trans que fue agredida en pleno centro por una policía.

Vecino, vecina, no sea indiferente, detienen a lesbianas en la cara de la gente.

El 2 de octubre a la tarde, Mariana Solange Gómez se encontraba cerca de la estación de subte Constitución junto a su esposa, Rocío Girat. Ambas estaban besándose, cuando dos efectivos de la policía de Buenos Aires detuvieron a Mariana. La arrojaron al piso y colocaron su cuerpo boca abajo, mientras ella se descompensaba. Estuvo detenida hasta las nueve de la noche.

El caso de Mariana causó el repudio generalizado de las organizaciones LGBTIQP y feministas, que organizaron besazos a lo largo de todo el país para visibilizar este caso, y enfrentar la lesbofobia.

En Tucumán, la comisión organizadora de la Marcha del Orgullo de 2017 convocó a realizar el besazo el viernes 6 de octubre frente a la Comisaría 1º (San Martín 224) a las 19 horas. A través de un megáfono, lxs asistentes recordaron que Tucumán es la provincia donde Celeste, una mujer trans, fue abusada por policías en 2013, y cuyo caso continúa impune. Tucumán también es donde Ayelén Gómez fue asesinada hace casi dos meses. Es el mismo lugar donde las personas trans son sometidas a violencia institucional de forma constante, como es el caso de Aracely Figueroa, una mujer trans de 26 años, quien se encontraba el 30 de septiembre a la madrugada en la esquina de Buenos Aires y Crisóstomo Álvarez cuando una policía se acercó y la agredió física y verbalmente.

“A las lesbianas nos reprimen y nos detienen por el mero hecho de ser lesbianas. En Argentina aun asesinan a personas por ser lesbianas. Le pasó a Pepa Gaitán, le pasó a Higui también”.

Estefi Cajeao, de Cruzadas, recordó a las aproximadamente 150 personas que se encontraban afuera de la comisaría, la importancia de salir a la calle y resistir la represión de las fuerzas policiales contra las personas LGBT. A su lado, flameaba la bandera multicolor desde lo alto del mástil de la seccional.  “Por eso estamos acá y en este momento en todo el país se están haciendo besazos para mostrarnos las lesbianas, para manifestar nuestro deseo que es el mismo derecho que tiene cualquier persona. Abajo la lesbofobia y arriba el feminismo”.

Policía, policía, te copamos de lesbianas, no nos van a detener.

El aviso previo al momento del besazo fue muy claro: “sonamos la sirena, tomamos la calle y nos chapamos todas”.

La calle San Martín se llenó de parejas, amantes, amigas y amigos. Manos y brazos entrelazaban amor, deseo, sororidad y militancia. La actividad culminó a los pocos minutos pero los besos continuaron en toda la cuadra, aun después de la desconcentración.

“Acaba de terminar el besazo y charlamos con las compañeras que es muy positivo, realmente pensábamos que no iba a venir gente y sin embargo, ha venido una gran cantidad”, comentó Jessica Morillo, integrante de la comisión organizadora de la Marcha del Orgullo. “Quiero señalar que no se detiene a personas heterosexuales por besarse en la vía pública. Hay un ataque específico, lesbofóbico contra el colectivo LGBT, que además es un ataque que el gobierno abona, el Estado abona este ataque, justamente no posibilitando la ley de inclusión laboral trans que es una ley urgente para que las compañeras tengan una vida digna. Por lo tanto, nosotros entendemos que esta acción ha sido muy importante”.

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