Una mujer fue víctima de violencia obstétrica y le negaron anticoncepción en el hospital de Concepción

13 julio, 2017

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Géneros Generos
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Domingo 9 de julio, 22 horas. MPR (usamos sus iniciales para proteger su identidad), una mujer joven de la localidad de Los Ríos, llegó junto a su pareja a la guardia del hospital más cercano, a kilómetros de su casa, en la ciudad de Aguilares. Cursaba su sexto embarazo y estaba a punto de parir. “Fue un asco. Me revisaron delante de otras personas, delante de un hombre que estaba borracho. No lo dejaron pasar a mi marido. No había partera, me atendió un médico que estaba ahí”. MPR no tiene trabajo, cursó solo la primaria. Su pareja es trabajador rural del limón como muchos otros de la zona y por la época.

Más tarde, fue derivada a otro hospital a diez kilómetros del lugar donde se encontraba. Cabe destacar que todas las parturientas del sur tucumano son derivadas a la “maternidad segura” del Hospital de Concepción. Inclusive llegan desde Tafí del Valle. “Un médico, no sé si era cirujano, partero, no sé qué era… no me atendió bien. Estaba a los gritos, porque yo no me dejaba que me meta aguja para romperme la bolsa. Yo no sentía ni dolor y me quería romper la bolsa a toda costa”, denunció la joven mujer.

Sin información y a pesar de los gritos, la mujer no se dejó avasallar. “En la sala de partos nos atendieron muy mal, todos son muy ‘jetones’, no sé si fueron así porque era domingo. El médico se enojó y se fue. Yo pedía que me hagan cesárea”. Pero de respuesta recibió un trato muy poco respetuoso. “’Qué te crees, a qué hora pensás parir, con la cesárea te vas a demorar más’. Con esas palabras me trataban”. El parto fue normal y nació su sexto hijo, con cinco kilos. Ella cuenta que “el bebé no abre bien los ojos y parece que se los apretaron”.

En Argentina ya se conocen juicios por violencia obstétrica. En junio se conoció el caso de Agustina Petrella, actriz, que demandó por “violencia obstétrica” a la neonatóloga, al obstetra, a la prepaga y a la clínica en la que nació su hija.

Si no hay anticoncepción, hay violencia

Hace dos años le negaron la ligadura tubárica, cuando MPR tenía 20 años y ya había pasado por más de un embarazo. Solicitó esta intervención que está garantizada por la ley nacional 26.130. “En el hospital de Concepción, también, me decían que no, porque después iba a querer más hijos, que me calle”.

La ligadura de las trompas de falopio, junto a la vasectomía, forma parte lo que se conoce como anticoncepción quirúrgica. Ambas intervenciones están garantizadas en Argentina desde hace 11. No se requiere consentimiento del cónyuge o conviviente, ni autorización judicial. Tampoco se precisa la interconsulta del área de salud mental o que la paciente haya tenido un parto anterior. Cómo casi todas las leyes de este tipo, la ley 26.130, fue una larga lucha del movimiento de mujeres. Sólo se solicita el consentimiento informado de la paciente mayor de 18 años. En el caso de MPR quedó en letra muerta.

Los equipos de salud o los agentes del Estado no pueden adjudicarse ignorancia al tratarse de derechos vigentes de las pacientes. MPR estuvo lejos de recibir un trato digno, resguardo de su intimidad y respeto a su autonomía de la voluntad. Además de ver vulnerado su derecho a decidir libre y responsablemente el número de embarazos o el intervalo entre los nacimientos, contemplado en la Ley Nacional de Protección Integral de las Mujeres en su artículo 6, inciso d, donde se define la violencia a la libertad reproductiva.

“Solía cuidarme con inyecciones, pastillas, preservativos, dependía de lo que había, porque a veces no hay ni medicamentos en hospital de Aguilares”, relató la joven respecto a los cuidados previos que tuvo a mano. Asimismo, las mujeres encuentran otra serie de obstáculos en los centros de atención primaria de la zona, ya que los ginecólogos van dos veces a la semana, y para lograr conseguir un de los 10 turnos que se entregan deben llegar a las 5:30 de la mañana.

Para la mayoría de las tucumanas el acceso a información y anticonceptivos gratuitos es restringido. Tucumán es la única provincia, hace 14 años, que no cuenta con la adhesión a la Ley 25.673 del Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable. La norma no se encuentra en la agenda de legisladores, tal como lo reconocieron Luis Brodersen (PRO) y Emiliano Vargas Aignasse (PJ). El relato de MPR es el reflejo de las miles de historias que cuentan las mujeres tucumanas y de la realidad de la problemáticas de salud sexual y reproductiva.

1 comment

  1. Mario

    Todo puede corregirse… seria importante que esta información llegue a manos de la directora del hospital y de la ministra de salud.. asimismo para el personal que seguro cree que hace bien su trabajo…

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