“Vamos a seguir luchando”: Marcharon para pedir justicia por Cynthia Moreira

9 mayo, 2018

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Familiares y amigos de Cynthia Moreira se movilizaron desde Banda de Río Salí hasta plaza Independencia para pedir justicia por la joven trans asesinada en febrero de este año. Allí se unieron a la marcha de la Comisión de Familiares de Víctimas de la Impunidad para decir basta de transfemicidios y travesticidios, y reclamar una ley de cupo laboral trans.

“Decidimos salir de la Banda, porque ella era de acá. Nosotros vivimos un poquito más lejos, cerca del Ingenio San Juan y Lastenia. En la Banda ella tiene familia y amigos”. Laura Moreira, hermana de Cynthia, sabe que no está sola. Hay mucha gente que extraña a Cynthia, que quiere y pide justicia.

Sus familiares, amigos y vecinos marcharon el 8 de mayo a la tarde desde Plaza Belgrano de la Banda del Río Salí hasta la plaza Independencia. La movilización se unió a la marcha de la Comisión de Familiares de Víctimas de la Impunidad, a la que también acompañaron organizaciones sociales como el Frente Popular Darío Santillán. Allí, el pedido de justicia por Cynthia se unió al de las familias de Daiana Garnica, Milagros Avellaneda y su hijo Benicio, María Ávila, Mariana González y Jalil Juárez.

El rostro de Cynthia se multiplicó en remeras, afiches, banderas y carteles. Luego su nombre resonó por el altavoz que sostenía su hermana Laura. “A mi hermana no me la devuelve nadie, ni el dolor de mi madre y de mi padre. Hoy mi madre no está aquí porque no puede creer lo que ha pasado. Mi padre está aquí, fuerte pero con el alma destrozada”.

“Los vecinos (de Banda del Río Salí) están muy dolidos por todo lo que ha pasado, porque ella no era una chica agresiva, no era problemática como dicen”, explica Laura en una entrevista con APA! “Si vos vieras lo que ha sido el velorio de mi hermana, el mundo de gente. No podían creer lo que pasaba, y más que nosotros no tenemos problemas con nadie y Cynthia menos. Ella venía y se encerraba acá en la casa, y cuando salía saludaba a todos”.

Cynthia Moreira tenía 26 años cuando desapareció el 14 de febrero pasado, luego de salir de su casa junto a una amiga para ir a una fiesta por el día de los enamorados. Cinco días después, un vecino de Villa Alem encontró un cadáver en una casa abandonada de la calle 9 de Julio al 1500. Se especuló con que el cuerpo podría ser el de Cynthia, pero debido al estado en el que se encontraba, solo se lo podía identificar con un análisis de ADN. Hacer ese estudio y tener los resultados demoró más de dos meses. Finalmente, el 17 de abril se confirmó que el cuerpo pertenecía a Cynthia.

Sin embargo, esta no fue la única noticia que llenó de dolor a la familia. “Ha sido una lucha que nos entreguen el cuerpo”, cuenta Laura. “Mi hermana estaba enterrada en el Cementerio del Norte hacía casi un mes, como un cuerpo NN en tierras gratis. Nosotros no sabíamos. Nos causó furia. ¿Por qué la habían enterrado? Si había una causa, estaban investigando, estábamos esperando los resultados de ADN. ¿Cómo hacen eso? Es inhumano. Yo he tenido que presenciar que desentierren el cuerpo y ver que eran cuatro cuerpos, mi hermana era el segundo cuerpo viniendo de arriba, ¿me entendés? Ha sido muy doloroso, de terror. No es un cuerpo que no se estaba investigando. Ellos no tenían porqué tomar esa determinación”.

El transfemicidio de Cynthia ocurrió en un contexto de violencia machista e institucional que afecta a las mujeres trans en su abrumadora mayoría. Entre las cifras que señalan un promedio de vida de 35 a 40 años, y las casi nulas oportunidades laborales y educativas que tiene la población trans, las mujeres trans encuentran en la prostitución una de las pocas posibilidades de subsistir y sobrevivir. Al mismo tiempo, reciben ataques de violencia de forma constante. En enero, Natasha Banegas fue baleada en la esquina de las calles Moreno y Crisóstomo Álvarez. Cynthia se encontraba junto a Natasha en ese momento. El día 14 de ese mes, Lourdes Reinoso fue asesinada por su pareja, junto a su tía abuela, en la localidad de Río Nio. Unos días después, Jorgelina Salazar sufrió una golpiza por parte de un taxista. La situación de las personas trans en la provincia es insostenible, y el poder político y judicial continúa ignorando los transfemicidios, y la necesidad urgente de una ley de cupo laboral trans.

La causa se encuentra en la fiscalía séptima, a cargo de Arnaldo Suasnábar, y la familia Moreira ya se presentó como querellante, representada por el abogado Carlos Garmendia. La investigación la realiza la División Homicidios de la Policía de Tucumán. Toman como clave el testimonio de la amiga que salió con Cynthia el 14 de febrero. Una nueva versión las sitúa en el Parque 9 de Julio en la madrugada del 15 de febrero. Hay testimonios que afirman que ambas estuvieron allí y luego se fueron hacia la calle Crisóstomo Álvarez. Pero entre los testigos que podrían aportar datos importantes para la investigación hay mucho miedo. La amiga de Cynthia se encuentra en Buenos Aires, pero se espera que pueda dar su testimonio cuando retorne a la provincia.

“Ella sabe lo que ha pasado”, afirma Laura. “Estoy encima de la policía, yo no paro. He estado declarando el miércoles pasado, desde las 7 de la tarde hasta las 2 de la mañana. Nosotros pedimos que investiguen, que no quede nada archivado, que el sumario no se archive, porque no hay detenidos, por ejemplo”.

En la marcha, mientras la multitud pide a gritos justicia, Laura avisa: “Vamos a seguir luchando. Porque Cynthia no está acá pero la familia está de pie, bien de pie, con toda la fortaleza para buscar justicia por mi hermana. No voy a descansar”.

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